jueves, 4 de abril de 2013

OFELIA REVISITADA



El silencio nutre de voces mi piel.

A veces navegan errantes a camino
del trote
y la tormenta.

Otras, se apoderan de una sonrisa
ayer anegada en lluvias,
y hoy crisálida.

Escucho los ecos de un rumor
de ciénagas y desiertos
al otro lado de este muro.
Musitan palabras de adiós.

Adiós, -ondean con su brazo
las aguas-.

Mientras las contemplo
oscilan entre el vacío
mis piernas.

Bajo luminarias oceánicas
contemplo al mar y a sus ahijados
desangrarse
en primavera.

Olvido
el rastro
de mis pisadas:

Soy dominio
de las mareas.





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