domingo, 14 de julio de 2013
Vuelo sin motor
Lo quería todo . Poseer la nitidez de las ventanas, la fragilidad de un paisaje recordado .
Intentó olvidar de dónde venía, qué pertenencias dejó olvidadas en el camino.
Cuando hurgaba en su destartalado bolso, una foto señalaba la lánguida costumbre de su vida, desfallecía una y otra vez y acababa por conformarse con los restos arrugados de un billete viejo a alguna parte.
Quería traspasarlo todo. Con el esfuerzo débil del aleteo de la tarde, lanzar una exhalación hacia el vacío, el enorme vacío del espacio confrontado con su propio cuerpo, o alas, y viento, escamas, y adiós, el último baile sobre la faz yerma de la tierra.
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Pues como siempre, genial!
ResponderEliminarqué maquina! fiel y rauda lectora! me estáis animando mucho...quién sabe si un día de estos amenazaré con una publicación... del género que sea! ;)
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