Cuando recorrías senderos de rodaje incierto y
Te escabullías entre la escarcha y los andamios
Me decías si tal vez aquel era el camino exacto a
Tus raíces
Y una y otra vez enterrabas sus pasos entre el peso líquido de un
Balbuceo tendido al
Olvido.
Tú mi vida que puedes ser todas y ninguna de las cosas
La condena la caricia
La bala y la
Dinamita
Tatuada a fuego lento bajo las secuelas de un vértigo,
Tú mi nada anudada de olas
Espuma de un día
Destinada a perderse siempre en el puerto de retorno
Has cruzado todas las estaciones para perder los
Mismos trenes
Y desde entonces te encuentro en el vago reflejo
De un charco de bronce oxidado
Te reconozco
Tras las vías del tren
Aunque no estén trenzadas como la última partitura
Aunque las notas, invertebradas, no me devuelvan
La vieja melodía de
Un viaje descarrilado
Hacia ninguna parte.
Y he aquí
Recorriendo suaves alambradas
Dirigiendo navíos decapitados
Exhalando mareas.
Dónde estas
Ahora que te desprendes de tu piel
Como un cuerpo
Extraño anhelando
Su veneno.
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