sábado, 23 de marzo de 2013

CUATRO SONIDOS




I

Cristal de humo
Bajo el vidrio se calla
La voz del agua


II

Soñado aire
Esclavo de sus riendas
Emerge en huïda


III

Como desierto
Viajas antes de la luz
Lluvia de marzo


IV

Así se estira
La leve mariposa
Rompe el parpadeo


V

Luminarias son
Hijas a la luz virgen
sueñan sonámbulas


VI

Posamos labios
Cerezas y pétalos
Suspira el árbol


VII

Su aullido aumenta
fuera el clamor azota
Aquí llega el frío


VIII

Pulpa del neón
desprendida del cielo
acecha el vuelo



viernes, 15 de marzo de 2013

PRIMER AMOR

Primer amor

No es verdad lo que dicen los poetas
No hay amor,
es más, no hay primer amor.

Hay casi siempre, y con más frecuencia unos días que otros
indigestiones poéticas de madrugada
El despecho de sentirse más querido por el epílogo
de veinte poemas de amor
y un interrogante desesperado.

No me creo que seamos, tras encendidos sorbos de madrugada
recompensados en polvo
mas polvo enamorado
ni consagremos como pira ancestral
nuestras vísceras en llama de ardor viva.

Reclamo mi puesto entre todas las almas
oscuras al loor de sonetos oscuros

Reivindico la memoria del olvido
allá donde éste habite.

Mientras tanto me conformo
con contener de cerca
los espasmos de Bécquer y Neruda
que anidan en mi pecho.


viernes, 8 de marzo de 2013

NUNCA X 2

I

LA GUITARRA tañía
“Nunca”
“Nunca” bajo el dosel
De sus pestañas.

 “Nunca” como bocanada turbia
Se enfría en el cielo
De su garganta.

 Las manos pasan
Con la fragilidad
De un ilusionista.

 Detrás,
Se baña
La soledad
Engalanada de espinas.



II

 NUNCA vi entre tanta maleza de gañidos
Música más delirante
Que la de su guitarra.

 Calada a calada
Gramo a gramo
Los viajes al cuarto de baño

 Parecían el naufragio de un Ulises impenitente
Buscando a Penélope entre el oleaje
De un tormentoso bourbon.

 Cesa la nota lánguida del bufón, bajo cuerdas
Hiere su voz rota en meandros
De alcohol.

Se adivina en su aliento
la cantinela de un ciego ilusionista.

 

 

              

jueves, 7 de marzo de 2013

NACIÓ ENTONCES



Nació entonces.
Desnuda y bella.
Princesa entre las llamas
El hielo en el fuego
El clamor en los inviernos

Nada parecía real y a la vez
se dispersaba en niebla invisible
entre la nada

con la persitencia de un mal sueño.

Buscaba su rostro a tientas
entre las esquelas de los otros
Recordó enterrar el suyo una vez
Armadura más
entregada al mineral
de la noche


Desenradaba palabras
tejía
viles
silencios
color
de
ámbar
y
cobre

Perseguía
su
perfil
de
esfinge
socavando
las
costillas
de
cuerpos
lejanos
en lagunas
encallados.

 
Y sólo hoy despertó mujer.

Cuando se descorren las velas agostadas
del insomnio reconoce
de nuevo
su reflejo
sumergiendo negativos
en las cuencas de sus ojos.