lunes, 13 de mayo de 2013
CAE LA CENIZA.
Cae la ceniza. Veo entre mis dedos un cigarillo humeante que, como casi siempre, llega tarde a mi cenicero de pie, metálico, barnizado de oro color nicotina. Constato que es un simple hecho subjetivo y habitual, uno más, entre las muchas visiones que rescato, casi sin percatarme, de entre los espejos que me rodean.
GIANNI RODARI, GRAMÁTICA DE LA FANTASÍA.
(...) casi sin percatarme, de los espejos que me rodean. Me doy cuenta de que sus aristas reflejan la lluvia tibia que me adormece con su palpitar rítmico e inevitable. ¿Acaso puedo abrir los ojos aún o prefiero rendirme a la evidencia del apocalipsis? Cuando doy la última calada, mis labios, cenicientos, se confunden con el aguacero ácido que cubre de cenizas el escaparate. Mi cuerpo yace, expira, es atravesado por la constelación de mil diamantes tallados en sangre.
proxima_estacion_saudade.blogspot.com
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