Por la boca del lobo
ya no caben
trasbordos,
sino vagones de besos
sin mercancías
El
paraguas se interroga
sobre la lluvia a un palmo
de mi pecho
El
cero se despereza
del ovillo de un infinito
enmarañado
La vela
consume
sus penas
bailando
en el torno de sus lágrimas
El arcoiris
se pinta los labios
con cintas de colores
Los
faros del seat 600
sonríen con gafas
binoculares
En el
sumidero del metro
el peatón más rápido
es el que primero finge el naufragio
Tormenta :
el silbato
de los cielos
entona un Réquiem
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