domingo, 12 de mayo de 2013

NUNCA FUIMOS LOLITAS



Nunca fuimos Lolitas.
Nunca me enseñaron.

Esperabas taciturna a la salida del colegio
la caída de la tarde
acompasada por una rancia melodía
de domingo.

Conocía las inusitadas ventajas
del camuflaje grunge
Sostenía con flaqueza
el rouge à viernes de mis amigas
y con tenacidad
la cortina de mis pesadas pestañas
alicatadas en insomnios y dudosas
nociones de desamor.

Nunca, casi nunca concebí la idea de ensañarme
con ellos,
patéticos simulacros de efebos

gimiendo a puerta cerrada
las palabras
mágicas

que te transfiguraban de la nada
en mujer
o del todo en una puta.

Ahí estaba. Aquí estoy.
Tras el traje de luces
atisbo por última vez
la noche del cazador.



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