miércoles, 16 de febrero de 2011
roma
por la mañana me levantaba llena de energía, y me comía, devoraba cada parte de la ciudad. llegaba a cener agotada y no me apetecía pensar, ni hablar, ni preocuparme. las vaciones perfectas, en un lugar bastante terapeútico. Perdí hasta la cámara. En el corazón, los recuerdos auténticos, con eso me quedaré. por qué el lugar más idóneo?
el clima. siempre, en un color estable. luminosa. la ciudad que yo quise siempre visitar. y siempre me quiere volver a acoger.
la gente, un idioma LATINO, vivo.
cada nuevo ángulo, monumento, y detalle, feo o no, urbano o castizo, cosmopolita o fashionista, macarra y dulce, que parece haber crecido y aumentado en tantos años. todo fue parte de una maravillosa HIGIENE VISUAL. No sé hasta cuando las imágenes bellas curan el alma. Quizás las feas la amargan.
yo. que pensaba marián, cuando, solitaria y triunfante, deleitándose en cada nota, vainilla, canela, nacarada, de un perfume real o inventado de esta ciudad, le inspiraba la pregunta, Y POR QUÉ SEIS AÑOS FUERA? Y QUÉ PERSEGUÍAS? DE QUIÉN HUÍAS? A DÓNDE IBAS? Y QUÉ DESPUÉS DE TANTO TIEMPO?
más fuerte?
más segura?
más confiada?
más mujer?
más dulce?
más libre?
o al contrario, derrotada por todo eso, quemando naves?
sólo sé que mimetizo como dicen, como un camaleón, lo positivo-y lo negativo de cada sitio, -si un país me presta, le doy calma a mi alma, -caso de los ciento y un momentos en que me perdi en roma.- si me da acritud y amargura, le contagia acritud y amargura a mi alma,-caso de éste donde escribo ahora estas palabras.-
FISICOMENTALMENTE pasé de una hibernación al despertar, la recuperación física en las vaciones en roma.
cuando ya me fui, allí, iba desprendiendo poco a poco, dejando atrás el malestar de mi alma, la inquietud que provocaba Bucarest. El frio. El color blanco. Cuando deje de ver el color BLANCO, lo MONOCROMO, y asistí a la policromía de esos días, renací de pronto un poco. Espero llevarme un poco de ese renacer en mis días malos.
ya tengo mis pequeños tesoros romanos a los que debería volver a visitar una vez más cuando no me parezca tan ilusorio viajar acompañada
- el trastevere y santa maria di trastevere, plaza trilussa..y el friend´s
-il forum, pizzeria di cavolo
-el parque y lago de eur, con mercadino incluido
-el interior del foro: los restos perdidos de una ciudad, de un sueño, de una civilizacion tan grandiosa que tuvo que desaparecer
-un culto, telúrico, sagrado y profano: las vestales
-tivoli, una siesta en la fuente del organo
-las gargolas y detalles mortuorios del palacio farnessio y de camino a él, la iglesia en honor a los caidos por el trabajo...y a la que rinde homenaje con una foto..
-piazza spagna sin japoneses, chinos, con flores y enormes terrazas, la que soñaba mientras miraba cansada dejando caer mi mirada en el agua de su fuente
-las imponentes entradas del panteon, fontana de trevi y como no, la hermosisima piazza navona. piscina. como de tan pequeñas calles emergia tal gradiosidad
-el color terracota, no sabemos si dorado por el carcomido calor de la tarde, el polvo, o su propio rubor, que cubría las calles, fachadas y ventanas.
-san pietro in montorio. esas vistas. la bandera de mi pais presidiendo caput mundi. que grande fue españa..
-y lo mejor: marian cuando no rabia, cuando se sienta plácida, tranquila, sin necesida de gritar, pelear, o callar. o matar a un puñado de turistas japoneses. con guia incluido-o correr o huir. simplemente contemplando el tiempo por encima del tiempo. atravesando sus colinas. su horizonte. el color nacarado de su atardecer.
cediendo poco a poco el motor de su cabeza para que flotara libre su alma.
domingo, 13 de febrero de 2011
#refugio.pecatorum4#
A dónde iba? ¿Qué le pasaba? Tenían que cogerla o seguiría corriendo hacia ninguna parte. O peor: diría cualquier cosa. Haría algo descabellado. Corría, corría, como si llevara en el estómago la boca del infierno en plena ebullición, a punto de estallar. No sabía hacia dónde corría ese torrente, sólo sabía que un torrente de lágrimas se le escapaba del cuerpo lejos, ya, en dirección opuesta a la corriente humana.
Al correr, supo detener el movimiento. El corazón, la lámina delgada por donde se escapaba su aliento. El lenguaje del recuerdo. De los recuerdos que intentó sepultar lejos y bien adentro. Sólo entonces deseó con todas sus fuerzas que sus manos fueran las manos de aquel que corría tras de ella, como una llamarada, atravesando la ciudad con una pistola y el cerco sediento de su sudor unido a ella.
Pero no logró detener su cabeza. Cuánto hubiera deseado sujetar el arma. Empuñarla. Disparar y acabar con todo. Colocar el borde de su cabeza allí también, clic, estallar. Estallarnos los dos otra vez. También allí en su cama, despedazados. Jirones de carne exhalando agónicos sudor, alcohol, y ansia.
Noviembre 2010
Al correr, supo detener el movimiento. El corazón, la lámina delgada por donde se escapaba su aliento. El lenguaje del recuerdo. De los recuerdos que intentó sepultar lejos y bien adentro. Sólo entonces deseó con todas sus fuerzas que sus manos fueran las manos de aquel que corría tras de ella, como una llamarada, atravesando la ciudad con una pistola y el cerco sediento de su sudor unido a ella.
Pero no logró detener su cabeza. Cuánto hubiera deseado sujetar el arma. Empuñarla. Disparar y acabar con todo. Colocar el borde de su cabeza allí también, clic, estallar. Estallarnos los dos otra vez. También allí en su cama, despedazados. Jirones de carne exhalando agónicos sudor, alcohol, y ansia.
Noviembre 2010
#refugio.pecatorum3#
……………………………………………………………………….
No es verdad, nadie puede contarlo hasta que se levanta vivo del suelo y se acuerda de nuevo de cómo caminar. Se cayó una y mil veces y mil veces olvidó qué pie poner de nuevo para emprender el camino.
Quizás sólo una persona supo cómo ayudarla a caminar, y aunque ya en el regreso a sus pasos, aún torpes, se anegaba en lágrimas viejas, esa persona pudo ayudarla.
Lástima que no estuviera también aquella noche.
-No haces más que engañarte, x. No es como tú piensas. No eres buena para él como tú crees que él es para ti. Simplemente te contamina.
(....)
Siempre hay una primera vez, Alberto, siempre hay una primera vez…eso le repetía el que podía decirse su único simulacro de novio, parafraseando las frases de un amigo, allá por sus 18 años. Casi 10 años habían pasado ya. Qué eternidad dios mío.
Siempre hay una primera vez, y mienten los que creen que todo sucede en la adolescencia. La suya pasó como una ráfaga, y con un ritmo galopante de tren descarrilado, derribando puentes, rocas, corrientes rotas, arremolinándose entre guijarros despedazados y trozos de vida, a veces, olvidada, otras, allí amontonadas y tiradas en jirones.
Esos trozos, podrían ser, quizás, la primera vez que le dijeron a la vez guapa y fea, todo de un solo cumplido, cuando recibía los balonazos, escupitajos, insultos, de un lado a otro lado de la calle, de niños, de niña, cuando era o pretendía ser adolescente. Cuando veía como sus amigas salían los sábados pintadas como puertas de una mano de un tipo y de otra de un cigarrillo, mientras ella se quedaba divagando sobre el cosmos, los grupos rock, y la falta o exceso de la existencia de algún dios. Probablemente hubiera conectado mejor una y mil veces con cualquiera de los chicos, de tantos chicos, de tantos temas. Pero quizás su cuerpo, su temperatura, o su constitución, algún material oleoso y quebradizo que lo componía, no le dejaba por alguna razón acercarse al cuerpo del otro.
Aquellos años pasaron y punto. Quizás con la torpe furia de una veleta rota, o bajo el calor de un cascarón roto.
Cuando las lágrimas escapaban, demasiado frecuentemente y demasiado fáciles, en aquel cuerpo de veintisiete años, sentía aún nostalgia y una especie de absurda envidia por aquella niña de quince años.
………………………………………………………………………
(...)
……………………………………………………………………….
Cuando se despertaba, en medio de la noche, porque no dormía una vez, sino dos, o tres o cuatro veces intermitentemente cuando sentía aún a su lado el calor de su cuerpo, no le importaba perderle los minutos al sueño, se olvidaba de su piel apretándose en las costuras de la suya.
Creía que en aquel momento sólo importaba ese momento. No pensaba en lo que iba a vivir en la semana siguiente, ver tambaleando vaciladamente su peso como trapo recuperándose de una tormenta sucia y fuerte, con la pesada marea de las sombras tropezando con sus huellas, cuando ya nada importaba, y las cosas y las personas y las palabras eran ya sólo de la misma materia borrosa, y todo se volvía manchas que ocultaban la luz más allá de la noche, cojeando en su propia ceguera.
Entonces ya asistía al tierno espectáculo de sus divagaciones narcótico-etílicas, y posiblemente guiado por la rutina de la desidia, esquivando como un suicida las palabras o devolviéndoselas como un vómito amargo, para que las limpiara y las retocara para él, les diera un gusto y un brillo especial, un ácido para descomponer los últimos minutos de la noche, paseando como dos ciegos que apoyan su brazo en el hombro de otro ciego.
La noche se parecía ya a una procesión de locos y caminaban ya, o dejaban caerse cuesta abajo, con el motor apagado. En punto muerto.
(...)
No es verdad, nadie puede contarlo hasta que se levanta vivo del suelo y se acuerda de nuevo de cómo caminar. Se cayó una y mil veces y mil veces olvidó qué pie poner de nuevo para emprender el camino.
Quizás sólo una persona supo cómo ayudarla a caminar, y aunque ya en el regreso a sus pasos, aún torpes, se anegaba en lágrimas viejas, esa persona pudo ayudarla.
Lástima que no estuviera también aquella noche.
-No haces más que engañarte, x. No es como tú piensas. No eres buena para él como tú crees que él es para ti. Simplemente te contamina.
(....)
Siempre hay una primera vez, Alberto, siempre hay una primera vez…eso le repetía el que podía decirse su único simulacro de novio, parafraseando las frases de un amigo, allá por sus 18 años. Casi 10 años habían pasado ya. Qué eternidad dios mío.
Siempre hay una primera vez, y mienten los que creen que todo sucede en la adolescencia. La suya pasó como una ráfaga, y con un ritmo galopante de tren descarrilado, derribando puentes, rocas, corrientes rotas, arremolinándose entre guijarros despedazados y trozos de vida, a veces, olvidada, otras, allí amontonadas y tiradas en jirones.
Esos trozos, podrían ser, quizás, la primera vez que le dijeron a la vez guapa y fea, todo de un solo cumplido, cuando recibía los balonazos, escupitajos, insultos, de un lado a otro lado de la calle, de niños, de niña, cuando era o pretendía ser adolescente. Cuando veía como sus amigas salían los sábados pintadas como puertas de una mano de un tipo y de otra de un cigarrillo, mientras ella se quedaba divagando sobre el cosmos, los grupos rock, y la falta o exceso de la existencia de algún dios. Probablemente hubiera conectado mejor una y mil veces con cualquiera de los chicos, de tantos chicos, de tantos temas. Pero quizás su cuerpo, su temperatura, o su constitución, algún material oleoso y quebradizo que lo componía, no le dejaba por alguna razón acercarse al cuerpo del otro.
Aquellos años pasaron y punto. Quizás con la torpe furia de una veleta rota, o bajo el calor de un cascarón roto.
Cuando las lágrimas escapaban, demasiado frecuentemente y demasiado fáciles, en aquel cuerpo de veintisiete años, sentía aún nostalgia y una especie de absurda envidia por aquella niña de quince años.
………………………………………………………………………
(...)
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Cuando se despertaba, en medio de la noche, porque no dormía una vez, sino dos, o tres o cuatro veces intermitentemente cuando sentía aún a su lado el calor de su cuerpo, no le importaba perderle los minutos al sueño, se olvidaba de su piel apretándose en las costuras de la suya.
Creía que en aquel momento sólo importaba ese momento. No pensaba en lo que iba a vivir en la semana siguiente, ver tambaleando vaciladamente su peso como trapo recuperándose de una tormenta sucia y fuerte, con la pesada marea de las sombras tropezando con sus huellas, cuando ya nada importaba, y las cosas y las personas y las palabras eran ya sólo de la misma materia borrosa, y todo se volvía manchas que ocultaban la luz más allá de la noche, cojeando en su propia ceguera.
Entonces ya asistía al tierno espectáculo de sus divagaciones narcótico-etílicas, y posiblemente guiado por la rutina de la desidia, esquivando como un suicida las palabras o devolviéndoselas como un vómito amargo, para que las limpiara y las retocara para él, les diera un gusto y un brillo especial, un ácido para descomponer los últimos minutos de la noche, paseando como dos ciegos que apoyan su brazo en el hombro de otro ciego.
La noche se parecía ya a una procesión de locos y caminaban ya, o dejaban caerse cuesta abajo, con el motor apagado. En punto muerto.
(...)
#refugio.pecatorum2#
(...)
Ojala fuera así tan fácil desprenderse de las cosas, sobrevolar el tiempo y el espacio con los ojos cerrados, y simplemente cerrarlos o abrirlos al momento para ver terminar y acabar todo de una vez. Pero no bastaba con atravesar aquel pequeño hilo de humo que le separaba de la cama al equipaje, tenía que recorrer todas las millas desde su espina dorsal, adentrarse en las fauces de la mañana y desde allí encajar lentamente sus pasos.
(...)
Recordaba la calle oscura, los tacones sucios, la calle larga y lenta, y la extraña y vaga sensación de arrastrar la oscuridad en las legañas y en los talones, y en el pesado látigo de los párpados, adormilados por el efecto del alcohol y del cansancio.
(...)
………………………………………………………………………-
Su cuerpo, caído o redimido del cielo, también era una vasta y desértica región del olvido, cuando ahuecaba su cuerpo rendido sobre el de x, ya era tarde, demasiado tarde para las lágrimas o para las caricias. Ya habían consumido todas las energías golpeándose cuerpo a cuerpo la lujuria, esa tensión retenida, y liberada, del uno contra el otro.
El calor, como una húmeda bocanada, embadurnaba los cuerpos ya revestidos de sudor.
Entonces su cabeza se dejaba llevar por el ritmo palpitante de su cuerpo, o más bien se subyugaba al suyo. Ya no era jamás ni el corcel ni el jinete, sino simplemente un campo de batalla donde expirar el último aliento de derrota.
……………………………………………………………………….
Una vez le preguntaron que era lo que más le sorprendía y lo que más le indignaba de sus viajes, y la respuesta a las dos preguntas era siempre la misma: las personas.
Podía estar enfrente de un maravilloso paisaje de un violeta infinito, protegida en medio de la absoluta nada blanca de la nieve, y sentir la misma punzada liberadora y asfixiante en el estómago ante la presencia de alguien atroz o fantástico. Si sentía decepción por la humanidad, no era por sus defectos, ni por sus virtudes, sino por el dibujo que proyectaba la sombra de sus palabras frente a sus silencios.
Cuando se postró como simple sombra viviente sobre la inmensidad de aquellas montañas ya nada importaba. Ni la hipocresía, ni el temor, ni la victoria ni la derrota. Ya nada quedaba. La huella que sus huecas palabras dejaron sobre ella. Su cuerpo y su espíritu estaban protegidos tras aquella riqueza viva de kilómetros de verdor, aire, y libertad, cifradas en incontables cadenas de oxígeno, luz, transida la voz antes apagada más allá de la altura que le separaba de la tierra. Parecía como si su cabeza, tan pesada meses atrás, quisiera fundirse leve y para siempre en todas las latitudes que invadía el poderoso horizonte.
……………………………………………………………………….
Ojala fuera así tan fácil desprenderse de las cosas, sobrevolar el tiempo y el espacio con los ojos cerrados, y simplemente cerrarlos o abrirlos al momento para ver terminar y acabar todo de una vez. Pero no bastaba con atravesar aquel pequeño hilo de humo que le separaba de la cama al equipaje, tenía que recorrer todas las millas desde su espina dorsal, adentrarse en las fauces de la mañana y desde allí encajar lentamente sus pasos.
(...)
Recordaba la calle oscura, los tacones sucios, la calle larga y lenta, y la extraña y vaga sensación de arrastrar la oscuridad en las legañas y en los talones, y en el pesado látigo de los párpados, adormilados por el efecto del alcohol y del cansancio.
(...)
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Su cuerpo, caído o redimido del cielo, también era una vasta y desértica región del olvido, cuando ahuecaba su cuerpo rendido sobre el de x, ya era tarde, demasiado tarde para las lágrimas o para las caricias. Ya habían consumido todas las energías golpeándose cuerpo a cuerpo la lujuria, esa tensión retenida, y liberada, del uno contra el otro.
El calor, como una húmeda bocanada, embadurnaba los cuerpos ya revestidos de sudor.
Entonces su cabeza se dejaba llevar por el ritmo palpitante de su cuerpo, o más bien se subyugaba al suyo. Ya no era jamás ni el corcel ni el jinete, sino simplemente un campo de batalla donde expirar el último aliento de derrota.
……………………………………………………………………….
Una vez le preguntaron que era lo que más le sorprendía y lo que más le indignaba de sus viajes, y la respuesta a las dos preguntas era siempre la misma: las personas.
Podía estar enfrente de un maravilloso paisaje de un violeta infinito, protegida en medio de la absoluta nada blanca de la nieve, y sentir la misma punzada liberadora y asfixiante en el estómago ante la presencia de alguien atroz o fantástico. Si sentía decepción por la humanidad, no era por sus defectos, ni por sus virtudes, sino por el dibujo que proyectaba la sombra de sus palabras frente a sus silencios.
Cuando se postró como simple sombra viviente sobre la inmensidad de aquellas montañas ya nada importaba. Ni la hipocresía, ni el temor, ni la victoria ni la derrota. Ya nada quedaba. La huella que sus huecas palabras dejaron sobre ella. Su cuerpo y su espíritu estaban protegidos tras aquella riqueza viva de kilómetros de verdor, aire, y libertad, cifradas en incontables cadenas de oxígeno, luz, transida la voz antes apagada más allá de la altura que le separaba de la tierra. Parecía como si su cabeza, tan pesada meses atrás, quisiera fundirse leve y para siempre en todas las latitudes que invadía el poderoso horizonte.
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#naufragio.3#
Golosamente, de cada instante ...muchos y otros , y una sola se retrasó .
Creo que esa soy yo , y después de tantos días noto que el camino de vuelta a casa se extiende amplio y familiar , ansioso de devorarme en sus brazos! Vivimos soledades compartidas , vidas conectadas por sutiles hilos de indiferencia , y yo apenas puedo disimular el malestar , el desasosiego que me produce ahora que me quedo aquí como otras noches solita sola toda para mí ...solito solo todo para mí ese manjar de diez o doce horas de soledad dispuesto a ser saboreado en silencio .
..............................................................
...tantos pájaros en la cabeza!!! ¿y por qué no, si con ellos puedo volar?
.............................................................
...fue hermoso y patético a la vez, conservar los zapatos mojados, caminar con ellos como el recuerdo de un heroico martirio ...
tenía tantas ganas de volar..., de huir, escupir la poca sangre que quedaba en el cuerpo, emborronada con la amarga sal de las tristezas...para liberarlo todo lejos, al caer muerta desde abismo..., tanto que imaginé el mar allí mismo, aunque no existiera, tan sólo para no llorar sola.
Junio 2005- Diciembre 2006
Creo que esa soy yo , y después de tantos días noto que el camino de vuelta a casa se extiende amplio y familiar , ansioso de devorarme en sus brazos! Vivimos soledades compartidas , vidas conectadas por sutiles hilos de indiferencia , y yo apenas puedo disimular el malestar , el desasosiego que me produce ahora que me quedo aquí como otras noches solita sola toda para mí ...solito solo todo para mí ese manjar de diez o doce horas de soledad dispuesto a ser saboreado en silencio .
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...tantos pájaros en la cabeza!!! ¿y por qué no, si con ellos puedo volar?
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...fue hermoso y patético a la vez, conservar los zapatos mojados, caminar con ellos como el recuerdo de un heroico martirio ...
tenía tantas ganas de volar..., de huir, escupir la poca sangre que quedaba en el cuerpo, emborronada con la amarga sal de las tristezas...para liberarlo todo lejos, al caer muerta desde abismo..., tanto que imaginé el mar allí mismo, aunque no existiera, tan sólo para no llorar sola.
Junio 2005- Diciembre 2006
#naufragio.2#
Apuntes. Siento si me paro a escuchar detenidamente la distancia exacta , el contacto que sufre la materia enfrentada a su vacío , cómo se pueden recubrir con cada estación ,cada color preciso , el lugar donde desflorar los recuerdos .
Aletargar el momento .Antes de que este mismo nazca .Acercar el oído al fondo de su vientre , al pálpito continuo de su corazón , ansioso de continuar su ritmo cerca de otro pecho, de otro corazón .Aprender a silbar el lenguaje de los gorriones, el chillar de las golondrinas , dirigiendo la mirada como una cometa que se quiere enredar en su vuelo , en el hilván desbocado de sus alas .A veces me paro a pensar si este artificio es sólo invención mía o alguna vez en algún momento , por una extraña, casi imperceptible convergencia de dos líneas en el espacio alguien pudiera sentirlo igual.
Junio 2005- Diciembre 2006
Aletargar el momento .Antes de que este mismo nazca .Acercar el oído al fondo de su vientre , al pálpito continuo de su corazón , ansioso de continuar su ritmo cerca de otro pecho, de otro corazón .Aprender a silbar el lenguaje de los gorriones, el chillar de las golondrinas , dirigiendo la mirada como una cometa que se quiere enredar en su vuelo , en el hilván desbocado de sus alas .A veces me paro a pensar si este artificio es sólo invención mía o alguna vez en algún momento , por una extraña, casi imperceptible convergencia de dos líneas en el espacio alguien pudiera sentirlo igual.
Junio 2005- Diciembre 2006
#naufragio.1#
...yo estoy hecha de barro, de ese barro dulce y pegajoso que impide que las palabras signifiquen lo que queramos que signifiquen . ...hay ángeles a los que rebanar el cuello, hay dioses a los que amputar las alas, y los hombres; mientras tanto, juegan en la tierra a matarse con tirachinas.
Octubre 2000
Octubre 2000
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