lunes, 13 de mayo de 2013
final feliz
EL CABALLERO me miró amenazante. Con una sonrisa triunfante de ídolo de rock en ciernes. Se acercó para darme fuego o una excusa para aletargar el trote y concendió una pausa a su corcel.
Caí en la cuenta de que habíamos llegado al final del camino. En el horizonte, se abría una vereda fresca y de reluciente pasto. Casi sentí lástima al contaminar con el aliento del alquitrán aquella franja de paz.
Lo más extraño era percibir tras la columna de humo algo más allá del esperado castillo: una fortaleza de la forma de un buque en llamas se perfilaba como único decorado.
Las llamaradas, como luciérnagas en la noche, se sucedían histéricas en una red viciosa.
Me agarré fuerte a su mano y le dije que no se separara de mí, que jamás le perdonaría otro abandono en medio de los pasillos y senderos desquiciantes de aquella embarcación.
Apenas logré transpasar la puerta desvencijada del buque fantasma un sonido atronador me devolvió al escenario.
Uno de los focos del plató estalló como si se tratra de una burbuja de cristal en cinta. Aún recuerdo los alaridos de rabia del productor, qué ocurrencia descansar el cigarro encendido sobre el tendido eléctrico de la iluminación, loca caperucita en llamas.
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Jaja! Muy bueno, eh? Habrá continuación? Y cómo es él? :)
ResponderEliminarCómo se te ocurrió? os pidieron algo especial? Un tema concreto?
ResponderEliminarY en qué lugar, se enamoró de tíiiii pregúntale....a qué dedica el tiempo libre....HHHhhA ; Hunter Hunter fue siempre un clásico. lo conocí gracias a Vlad, el Nabokov ;)
ResponderEliminarEs la versión de otro microrelato de Borges.