ARCANGILIBUS COMUNIS
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| Arcangilibus en pose reposada Esperando ser despertado |
0 Descripción general
0 El arcangilibus es un acaro de la familia bibliófila que habita subterfugiamente en los rincones mas polvorientos y aislados de las bibliotecas. Como acaro que es, se alimenta básicamente del polvo emanado de incunables, ediciones des catalogadas del readers digests y suplementos femeninos de moda de los años 50. En ocasiones puede verserle cohabitar com el cochambrux Rex, acaro de dimensiones más apreciables y al que le gusta nutrirse de volúmenes mas ambiciosos como las vidas de santa Teresa o incluso a ejemplares raros de atlas y mapas cartograficos del siglo XVIII.
Su aspecto puede pasar desapercibido por la mayoria de los transeúntes de la biblioteca salvo por su mayor enemigo : la bibliotecaria común. Este mamífero cuádrupedo, aunque también a veces bípedo, posee innumerables cualidades destructivas frente a nuestro pequeño arcangilibus, empezando por sus inmensas dimensiones axiales, que le hacen merecedor de los más letales emanaciones anales de gas letal, particularmente dañinas entre las 3 y 4 de la tarde, después de su pantagruélica ingesta de merendola acompañada de café.
De ahi esa continúa guerra entre los pasillos polvorientos de la biblioteca, las idas y venidas al baño de las empleadas acaro-filicas, y las luchas infructuosas del acaro por ver conquistado su espacio en tan fétida y hostil atmósfera .
El segundo enemigo, este más inofensivo por sus deficientes reflejos motrices y visuales en plena época de exámenes, es el estudiante universitario común. Este, también mamífero, pero con cualidades más propias del homínido jamaicano común, resulta claramente endeble por su afición a una hierba, -de la que se desconoce aún su relación con el rendimiento académico, -de la familia de las cannabinaceas.
Los estudiantes, quizás enturbiados por una excesiva e inusitada sobredosis de estudio - o del hierba jo- creen ver en la volutas que despide el humo del mismo la viva imagen, no del arcangalibus, sino, a veces, del papa Francisco, u otras, de un ángel con la figura viva de cicciolina, razón de más para el nombre de nuestra criatura, y para encomendarse a la santidad de ambas autoridades y superar su expediente sin recorrer las oscuras y tórridas galerías, tóxicas aún en septiembre, de la biblioteca .
1Modo de reconocer a un acaro
2Invocacion para el aprobado de gloria
3Mantenimiento y sustento del acaro
1 El medio más fácil de apreciar la figura de un acaro es exorcizarlo de su colapso tras la inhalación letal de los vapores intestinales de la bibliotecaria. Tras sostener fuertemente un volumen denso de la biblioteca, se recomienda abrir y cerrarlo repetidas veces hasta despertar a la vida al acaro, que aparecerá, en ocasiones , bajo el aspecto de una hélice emplumada, con extremidades formadas por los restos de polvo del libro, u en mejores casos, desplegado como un origami de papel de agua.
2 La invocación de gloria solo podrá ser solicitada por aquellos
estudiantes honoris causa, debido a su inmejorable colección de suspensos y convocatorias ininterminables. Deberá hacerse una vez hállado el acaro del desempolvamiento repetido - 7 veces y repitiendo: arcangili! Arcangili¡ no me hagas quedar de nuevo como un gili!-
3 Una vez trabada relación de amuleto con el arcangili deberán guardárse respetuosamente los debidos sustentos al diminuto ser, ya sea con un avituallamiento generoso de revistas, fajos y legajos de vejestoria condición y ambientando los alrededores de la biblioteca de un olor más soportable que el de las emanaciones digestivas de la bibliofila comunis, es decir, de la amable cadencia áurea de sus canutillos.


