viernes, 31 de mayo de 2013

Criaturas


ARCANGILIBUS COMUNIS

Arcangilibus en pose reposada
Esperando ser despertado 


0 Descripción general
0 El arcangilibus es un acaro de la familia bibliófila que habita subterfugiamente en los rincones mas polvorientos y aislados de las bibliotecas. Como acaro que es, se alimenta básicamente del polvo emanado de incunables, ediciones des catalogadas del readers digests y suplementos femeninos de moda de los años 50. En ocasiones puede verserle cohabitar com el cochambrux Rex, acaro de dimensiones más apreciables y al que le gusta nutrirse de volúmenes mas ambiciosos como las vidas de santa Teresa o incluso a ejemplares raros de atlas y mapas cartograficos del siglo XVIII.
Su aspecto puede pasar desapercibido por la mayoria de los transeúntes de la biblioteca salvo por su mayor enemigo : la bibliotecaria común. Este mamífero cuádrupedo, aunque también a veces bípedo, posee innumerables cualidades destructivas frente a nuestro pequeño arcangilibus, empezando por sus inmensas dimensiones axiales, que le hacen merecedor de los más letales emanaciones anales de gas letal, particularmente dañinas entre las 3 y 4 de la tarde, después de su pantagruélica ingesta de merendola acompañada de café.

De ahi esa continúa guerra entre los pasillos polvorientos de la biblioteca, las idas y venidas al baño de las empleadas acaro-filicas, y las luchas infructuosas del acaro por ver conquistado su espacio en tan fétida y hostil atmósfera .

El segundo enemigo, este más inofensivo por sus deficientes reflejos motrices y visuales en plena época de exámenes, es el estudiante universitario común. Este, también mamífero, pero con cualidades más propias del homínido jamaicano común, resulta claramente endeble por su afición a una hierba, -de la que se desconoce aún su relación con el rendimiento académico, -de la familia de las cannabinaceas.

Los estudiantes, quizás enturbiados por una excesiva e inusitada sobredosis de estudio - o del hierba jo- creen ver en la volutas que despide el humo del mismo la viva imagen, no del arcangalibus, sino, a veces,  del papa Francisco, u otras, de un ángel con la figura viva de cicciolina, razón de más para el nombre de nuestra criatura, y para  encomendarse a la santidad de ambas autoridades y superar su expediente sin recorrer las oscuras y tórridas galerías, tóxicas aún en septiembre, de la biblioteca .

1Modo de reconocer a un acaro
2Invocacion para el aprobado de gloria
3Mantenimiento y sustento del acaro

1 El medio más fácil de apreciar la figura de un acaro es exorcizarlo de su colapso tras la inhalación letal de los vapores intestinales de la bibliotecaria. Tras sostener fuertemente un volumen denso de la biblioteca, se recomienda abrir y cerrarlo repetidas veces hasta despertar a la vida al acaro, que aparecerá, en ocasiones , bajo el aspecto de una hélice emplumada, con extremidades formadas por los restos de polvo del libro,  u en mejores casos, desplegado como un origami de papel de agua.
2 La invocación de gloria solo podrá ser solicitada por aquellos
 estudiantes honoris causa, debido a su inmejorable colección de suspensos y convocatorias ininterminables. Deberá hacerse una vez hállado el acaro del desempolvamiento repetido - 7 veces y repitiendo: arcangili! Arcangili¡ no me hagas quedar de nuevo como un gili!-
3 Una vez trabada relación de amuleto con el arcangili deberán guardárse respetuosamente los debidos sustentos al diminuto ser, ya sea con un avituallamiento generoso de revistas, fajos y legajos de vejestoria condición y ambientando los alrededores de la biblioteca de un olor más soportable que el de las emanaciones digestivas de la bibliofila comunis, es decir, de la amable cadencia áurea de sus canutillos.

sábado, 25 de mayo de 2013

Blanca en la otra orilla


Blanca se despertó con un enorme malestar . A los pies de su cama descansaban rastros de los pétalos de las rosas escarchadas que el enano Timoteo le recomendó devorar aquella noche de luna llena para vencer el insomnio.

Llevaba tiempo aguantando estoicamente las reprimendas se su jefa Raimunda, harta de ver disminuir los beneficios del bar de copas que regentaba.
A duras penas podía llegar a fin de mes sirviendo aquellas capuchas a maridos cornudos o corneadores, empresarios en quiebra y parados en general.
Aún así, por alguna extraña razón seguía escribiendo cada noche a su ex Pablo con la esperanza  de que le sacara de aquel infierno.

Una noche la desgracia y el milagro sucedió todo de una vez.

 Una de las muchas noches que sufría a partes iguales los alaridos de Raimunda y el insomnio incurable, presencio la terrible pelea en que tres de los siete Enanos amigos de Timoteo se disputaban el puesto de honor de ilustre consejero de Blanca. El vencedor saldría premiado por un grato beso de la bella joven.

Ella, envuelta sin quererlo en medio de aquella trifulca, pudo ver su grácil cuerpo de hada embestido en aquella multitud de sangre y puñetazos si no fuera por la intervención inesperada del vigilante de la discoteca. Ataviado con  una espesa camisa de franela, más propia de un leñador, abrazo a Blanca en su regazo y la libertó de aquel campo de batalla.

Bajo la última noche sin sueño , Fineas-que así se llamaba el portero- acarició suave los labios más enrojecidos ahora de Blanca, y como por arte de magia la dulce comenzó a vomitar una cadena infinita de pétalos rojos ya agostados y marchitos..
Comenzó a expulsar aquella mezcla desesperadamente, como impulsada por un hipo histérico que le obligaba a repetir sin cesar el nombre del viejo amante. Cuando volvió en sí solo pudo preguntar a Fineas que sucedió en aquel lapso de tiempo.

Fineas la excusó:  "Nada,una pequeña resaca de príncipe azul, querida. En mis brazos ya no necesitarás más rosas para el sueño, y maquillar tus amores de azul para el olvido".

sábado, 18 de mayo de 2013

CANTO A LAS SIRENAS.



Yo canto a las sirenas que no aprendieron a amar a los hombres en tierra.

Me inclino sobre la barra del bar y trato de buscarlas en el fondo encallado de la botella.
Qué importa ahora si no brillan como tú brillabas: ellas me reciben como luciérnagas devorándome, cadáver de la noche, hembra ebria y distante.

Qué importa si ayer me cantaras la mejor de tus músicas, hoy descifras mejor tu cuerpo vacío e hipnótico como las caracolas.

No entiendo, oh cruel, tu canción. Bajo lunas me dedicaste estrellas, bajo el sol desconozco tu idioma. Desprendes escamas tras tus andares de bronce, pero musitan un lenguaje de temblores fríos y sombras.

No sé cuál es tu mayor enemigo, el petróleo invadiendo tus mareas; o tus cánticos, que adormecen a los suicidas el paso entre la comisura de tus labios.

Anoche te pusiste tu mejor máscara y la adornaste con un surtido de procelosos naufragios. Esta es tu consigna y tu condena.

Yo te devuelvo a la vida con mi silencio. Ya no necesito tu hechizo, la noche posee mejores y más narcóticos efectos.

Escucha ahora tú mi canto, ángel de mis demonios. Ni tú ni yo estamos libres de pecado.
Yo te libero de mis sueños. No desgarres tu piel inútilmente añorando el tiempo que habitamos.

Huye lejos. Siento cómo tu voz envenena los vientos.


SIN TITULO



I

Cerré la tapa de  caoba  con sumo cuidado, apesadumbrado: el cuerpo aun respiraba agonizante.



II

"¿Cuando volverás .? Dijo la gaviota
"Espérame en las noches de Luna llena" Respondió la ola.


III

"Prohibido abrir las puertas." Advirtió san Pedro. "El séptimo cielo está abarrotado".




IV

Cuando caperucita aúlla, el lobo la espera, tras piel de cordero.


V

Detrás de toda mujer hay un par de tacones esperándole seguir los pasos.


VI


El teléfono sonó crepitante, como un alarido de búsqueda. Lástima que esta vez los labios, ojos, y bellas manos de Lucia no pudieran interceptar una  voz de auxilio. Yacían  bajo la sombra de un fondo inaccesible, a mil metros de profundidad. Su aliento era ya pasto de las olas.

VII

Las parejas se agarran a las manos como tarántula protegiendo el nido de sus retoños.



VIII

El amor es pensar en quien anhelas mientras te desvaneces con lo que no posees.


IX


La amnesia del niño es como el trabalenguas de un poeta sin memoria.


X

Se miraron frente a frente por última vez, mientras sujetaba la empuñadura del estoque, aun caliente, latiendo en su pecho.























jueves, 16 de mayo de 2013

Esa chica que duerme contigo tiene las manos dentro de los bolsillos de tu chaqueta, ¿es que no la ves¿.....? En la mano izquierda guarda un secreto , en la derecha agarra una flor horaria que no suelta, ni cuando sueñas con ella en noches de lluvia espesa. Ni cuando pega sus labios en tu ventana y da besos al frío.  (.....)
CRISTINA SANMAMED

(....)

Esa muchacha solo bebe Rosita de madrugada, bajo el halo protector del cazador.
Ayer soñaba con albergar su frágil cuerpo en el calor de su esqueleto, enterrar carne, huesos y lágrimas bajo la sombra de sus brazos.
Hoy calienta tu lecho y casi sientes familiar su corazón en tu puño.
Se despereza en medio de la noche y ronronea entre las sábanas arqueando su costado en tu costado.
Anticipa las tinieblas y tu sed de insomnios.
Aunque no lo creas, desafía tu silueta en las dunas de tu lecho y sacude tu cuerpo como a su propia marioneta, hasta hincarte los hilos en las médulas, hasta buscar tu mejor mueca ante el espejo.
Máscaras de tu máscara aletean aquí y allá como sombras chinescas.
Esa chica que te sonríe hoy se parece a ti más que nunca. Tanto, que le apetecería arrancarte de tu perfil de cristal, y sacudir tu piel en su alma. Pasear juntas, a través de las galerías y varadas.
Vagar juntas más allá de los espejos.



,

lunes, 13 de mayo de 2013

TRANS-GREGUERÍAS


 
Por la boca del lobo
ya no caben trasbordos,
sino vagones de besos
sin mercancías



El paraguas se interroga
sobre la lluvia a un palmo
de mi pecho



El cero se despereza
del ovillo de un infinito
enmarañado
 
 


La vela consume
sus penas
bailando
en el torno de sus lágrimas


 
El arcoiris se pinta los labios
con cintas de colores

 
 
Los faros del seat 600
sonríen con gafas
binoculares
 

En el sumidero del metro
el peatón más rápido
es el que primero finge el naufragio



Tormenta : el silbato
de los cielos
entona un Réquiem

CAE LA CENIZA.


Cae la ceniza. Veo entre mis dedos un cigarillo humeante que, como casi siempre, llega tarde a mi cenicero de pie, metálico, barnizado de oro color nicotina. Constato que es un simple hecho subjetivo y habitual, uno más, entre las muchas visiones que rescato, casi sin percatarme, de entre los espejos que me rodean.

GIANNI RODARI, GRAMÁTICA DE LA FANTASÍA.


(...) casi sin percatarme, de los espejos que me rodean. Me doy cuenta de que sus aristas reflejan la lluvia tibia que me adormece con su palpitar rítmico e inevitable. ¿Acaso puedo abrir los ojos aún o prefiero rendirme a la evidencia del apocalipsis? Cuando doy la última calada, mis labios, cenicientos, se confunden con el aguacero ácido que cubre de cenizas el escaparate. Mi cuerpo yace, expira, es atravesado por la constelación de mil diamantes tallados en sangre.

proxima_estacion_saudade.blogspot.com








final feliz


EL CABALLERO me miró amenazante. Con una sonrisa triunfante de ídolo de rock en ciernes. Se acercó para darme fuego o una excusa para aletargar el trote y concendió una pausa a su corcel.
Caí en la cuenta de que habíamos llegado al final del camino.  En el horizonte, se abría una vereda fresca y de reluciente pasto. Casi sentí lástima al contaminar con el aliento del alquitrán aquella franja de paz.

Lo más extraño era percibir tras la columna de humo algo más allá del esperado castillo: una fortaleza de la forma de un buque en llamas se perfilaba como único decorado.
Las llamaradas, como luciérnagas en la noche, se sucedían histéricas en una red viciosa.
Me agarré fuerte a su mano y le dije que no se separara de mí, que jamás le perdonaría otro abandono en medio de los pasillos y senderos desquiciantes de aquella embarcación.
Apenas logré transpasar la puerta desvencijada del buque fantasma un sonido atronador me devolvió al escenario.

Uno de los focos del plató estalló como si se tratra de una burbuja de cristal en cinta. Aún recuerdo los alaridos de rabia del productor, qué ocurrencia descansar el cigarro encendido sobre el tendido eléctrico de la iluminación, loca caperucita en llamas.

domingo, 12 de mayo de 2013

NUNCA FUIMOS LOLITAS



Nunca fuimos Lolitas.
Nunca me enseñaron.

Esperabas taciturna a la salida del colegio
la caída de la tarde
acompasada por una rancia melodía
de domingo.

Conocía las inusitadas ventajas
del camuflaje grunge
Sostenía con flaqueza
el rouge à viernes de mis amigas
y con tenacidad
la cortina de mis pesadas pestañas
alicatadas en insomnios y dudosas
nociones de desamor.

Nunca, casi nunca concebí la idea de ensañarme
con ellos,
patéticos simulacros de efebos

gimiendo a puerta cerrada
las palabras
mágicas

que te transfiguraban de la nada
en mujer
o del todo en una puta.

Ahí estaba. Aquí estoy.
Tras el traje de luces
atisbo por última vez
la noche del cazador.