(I)
desde los 16 a los 19
.....
TU Y YO SOLAS NOCHE
Tú y yo solas ,noche
Tú y yo solas
Pues la miseria de la humanidad se desvanece sobre tu reino
Y tu magia me invade hacia el vacío
Vacío de negrura infinita
No más voces
No más pasos
No más ruidos
Sólo la música de tu melodía rutilante
¡Oh!¡Eres reina! Cubres con tu manto inmenso
La muerte paseándose en tumbas de asfalto
Acongoja tus pisadas
Alma ruin de ser errante
Porque noto el rugir de tu belleza
Belleza que grita en la agonía de lo insignificante
Pero nadie te escucha
Y nadie te observa
Más dos sombras noctámbulas funden labios y almas
Bajo tu áurea
Áurea de la noche¡Abraza mi espíritu en sueños!
.......
OJOS DE MUERTE
Echaré toda la sangre que mi boca despida
Pues esta noche llegó el momento de medir mis días
Vida en muerte y muerte en vida...
Que esta flor de metal se transforma en heridas [...]
......
CANCIÓN SIN NOMBRE
Canción sin nombre.
El nombre que escribieron las estrellas
en su eterno palpitar.
Canción arrebatada al tiempo.
Canción dueña del color de los sueños ,
tu voz pertenece a la edad del Universo.
Extendiéndose hacia los límites del delirio
tu sonido ciego se convierte
en un placer mudo.
Notas invisibles se posan ,inertes ,
sobre el rostro del mundo.
En la muerte aparente de estas manos de hombres,
resucitamos a tu encuentro,
hacia la luz de los siglos.
.....
CANCIÓN DE CUNA
Vuelve a tus sueños
Princesa muerta
Vuelve .
Y empápate de ellos.
No temas a la locura, princesa muerta,
no temas.
Yo estaré a tu lado.
Dibujando la sombra de tu soledad , paraíso perfecto
Abrigandóme al calor de tus huellas,abrazo helado
Regresa a mis ojos,
Niña perdida
Y entierra bajo tus párpados
Aquel oro con el que bordaste mi anterior rostro
Y en el silencio de este momento
Resucitaré en tu humilde desierto
Surcando las nubes de papel de este cielo :
Allí ,donde existen tus sueños.
martes, 10 de enero de 2012
DIARIO DE HUIDA
de Marián
1ª parte, junio 2007
Cómo empezar…tengo que contarlo todo, contarlo, y hacerlo más real que una foto, un puño, un suspiro de exhalación que se pierde en la multitud y en el tiempo.
Escribo desde el centro del laberinto de Marzhan Park tras guiar a mis compañeras alemanas al camino (la fuerza compensa la falta de estrategia, me bastó con subir a una piedra para descubrir el camino…)
Qué puedo decir tras 5 meses en Serbia, que, aunque dolorosos y grises, o monocromos, de un color, esencia o olor difícil de aprehender, de poner un nombre; pasaron como un sueño en un abrir y cerrar de ojos, tras dos días en Berlín, he palpitado, he sentido, he comunicado y descubierto multitud de colores, de rostros, de caminos más diversos y abiertos que allí. Es curioso como aún medio sabiendo que venía aquí absolutamente sola y tendría que manejarme absolutamente sola por la ciudad, he podido crear un espacio, un movimiento ligero a través de la ciudad, la ciudad te muestra agradable sus pasos y tú al final encuentras el camino.
Tras mi primer día, totalmente tradicional visitando Alexander Platz y cercanías, me he reconfortado verdaderamente con mis expectativas. Hasta ahora nunca imaginé que una ciudad así me iba a atraer tanto. Pero, peculiarmente, tiene todo lo que deseaba y echaba en falta de una cosmópolis (que es lo que es, más que una metrópolis): orden, abertura infinita de las calles, una asimilada idea general de la higiene y la educación.
Los momentos de soledad se compensan con las sonrisas del local, una auténtica explosión de colores formas y tendencias que no podría describir en una sola línea, es increíble como Berlín ha podido desarrollarse, expresarse como una explosión meditada de culturas, razas, idiomas y ritmos tan distintos tras la catástrofe, como ha asimilado para sí la memoria del horror para convertirse en un país más fuerte, más tolerante y abierto, crítico consigo y con el resto.
Después de admirar no sólo la harmonía sólida, y contra mis prejuicios, nada fría, sino espectacular y brillante en sí- de los monumentos, del Gran Berlín Antiguo, me adentré el segundo día en los recovecos menos esperados de la ciudad, visité una especie de Lavapiés1 – Fuencarral2 en el corazón de Berlín Este, Scheluisches Tor, un auténtico ejemplo de asimilación y fusión, de la integración de multitud de inmigrantes. Me sorprendió ver el porcentaje de español que he escuchado aquí, y no hablo de turistas…junto con la interpretación joven y libre de un nuevo Berlín que ya crítica hasta los propios orígenes de sus emigrantes (así, vi un mural latino anti-español aquí…); al mismo tiempo, recupero el calor de una mirada cazada a quemarropa por un sabediosdedónde berlinés de terraza, paseo sin miedos ni tensiones entre una gran concentración de árabes y africanos –no como en Lavapiés, creo, mucho más insegura; y, como sentía toda la fuerza de mi soledad como un viento fuerte que impulsaba mi libertad; caminando por la Avenida del15 de Junio; bajo el recuerdo de las bellísimas y últimas palabras de Xavier, me rendía feliz al privilegio de poder perderme para reencontrarme en el tiempo recóndito de lo hermoso y vacilante.
Cuando, escucho las voces que se responden, a uno y otro idioma, y se sonríen y se comportan con el mismo brillo de miradas, pienso, el mundo está en el mundo, la gente, las personas, somos un trozo, ineludible de cada parte de tierra que está continuamente latiendo y en contacto con otras que se mueven a su ritmo, en el mismo camino, y en otros que quizás no se perdieron sino que descansan para recuperar el sentido y de nuevo reencontrarse. Cómo un círculo perfecto pleno de redes abrazo el ciclo del mundo y me siento tan mínima como orgullosa de ser parte de él.
(Lande der Ideen, la tierra de las ideas)
18. 06. 07
POSTALES DE BERLÍN
(…)
-Los asientos decorados del metro, estilo arte pop y neopunk. Genial. Simplemente genial.
-Los pedazos de edificios decorándose hasta el cielo, en S Tor, defendiendo un grito en medio de la construcción.
-Descubrir la inmensidad y planicie sin límites del cielo de Berlín en Marzhan Park.
-Ciertas miradas furtivas de miedo o de deseo contenido, cazadas en el ritmo vertiginoso del metro, o en las calles de la ciudad.
-La monumentalidad que atraviesa, a veces, un suspiro mío, cuando en la lejanía se mezclan la línea del horizonte de Av15 junio y el atardecer.
-Postal musical: (imaginada en el silencio) El vacío estremecedor provocado por el “bunker”, la sala de cadáveres a imitación y memoria de las víctimas del holocausto, en el museo judío.
-(23.06.08) el atardecer en los puentes que limitaban Berlín este y oeste, der Brocken, los puentes que unen y separan, se reencontrarán en un abrazo a través del tiempo, del espacio.
Frei: libre
Freiheit: libertad
1 Barrio de emigrantes árabes, indios y de demás pelaje de Madrid
2 Barrio castizo de raigambre típica española de Madrid, como S. Martín
1ª parte, junio 2007
Cómo empezar…tengo que contarlo todo, contarlo, y hacerlo más real que una foto, un puño, un suspiro de exhalación que se pierde en la multitud y en el tiempo.
Escribo desde el centro del laberinto de Marzhan Park tras guiar a mis compañeras alemanas al camino (la fuerza compensa la falta de estrategia, me bastó con subir a una piedra para descubrir el camino…)
Qué puedo decir tras 5 meses en Serbia, que, aunque dolorosos y grises, o monocromos, de un color, esencia o olor difícil de aprehender, de poner un nombre; pasaron como un sueño en un abrir y cerrar de ojos, tras dos días en Berlín, he palpitado, he sentido, he comunicado y descubierto multitud de colores, de rostros, de caminos más diversos y abiertos que allí. Es curioso como aún medio sabiendo que venía aquí absolutamente sola y tendría que manejarme absolutamente sola por la ciudad, he podido crear un espacio, un movimiento ligero a través de la ciudad, la ciudad te muestra agradable sus pasos y tú al final encuentras el camino.
Tras mi primer día, totalmente tradicional visitando Alexander Platz y cercanías, me he reconfortado verdaderamente con mis expectativas. Hasta ahora nunca imaginé que una ciudad así me iba a atraer tanto. Pero, peculiarmente, tiene todo lo que deseaba y echaba en falta de una cosmópolis (que es lo que es, más que una metrópolis): orden, abertura infinita de las calles, una asimilada idea general de la higiene y la educación.
Los momentos de soledad se compensan con las sonrisas del local, una auténtica explosión de colores formas y tendencias que no podría describir en una sola línea, es increíble como Berlín ha podido desarrollarse, expresarse como una explosión meditada de culturas, razas, idiomas y ritmos tan distintos tras la catástrofe, como ha asimilado para sí la memoria del horror para convertirse en un país más fuerte, más tolerante y abierto, crítico consigo y con el resto.
Después de admirar no sólo la harmonía sólida, y contra mis prejuicios, nada fría, sino espectacular y brillante en sí- de los monumentos, del Gran Berlín Antiguo, me adentré el segundo día en los recovecos menos esperados de la ciudad, visité una especie de Lavapiés1 – Fuencarral2 en el corazón de Berlín Este, Scheluisches Tor, un auténtico ejemplo de asimilación y fusión, de la integración de multitud de inmigrantes. Me sorprendió ver el porcentaje de español que he escuchado aquí, y no hablo de turistas…junto con la interpretación joven y libre de un nuevo Berlín que ya crítica hasta los propios orígenes de sus emigrantes (así, vi un mural latino anti-español aquí…); al mismo tiempo, recupero el calor de una mirada cazada a quemarropa por un sabediosdedónde berlinés de terraza, paseo sin miedos ni tensiones entre una gran concentración de árabes y africanos –no como en Lavapiés, creo, mucho más insegura; y, como sentía toda la fuerza de mi soledad como un viento fuerte que impulsaba mi libertad; caminando por la Avenida del15 de Junio; bajo el recuerdo de las bellísimas y últimas palabras de Xavier, me rendía feliz al privilegio de poder perderme para reencontrarme en el tiempo recóndito de lo hermoso y vacilante.
Cuando, escucho las voces que se responden, a uno y otro idioma, y se sonríen y se comportan con el mismo brillo de miradas, pienso, el mundo está en el mundo, la gente, las personas, somos un trozo, ineludible de cada parte de tierra que está continuamente latiendo y en contacto con otras que se mueven a su ritmo, en el mismo camino, y en otros que quizás no se perdieron sino que descansan para recuperar el sentido y de nuevo reencontrarse. Cómo un círculo perfecto pleno de redes abrazo el ciclo del mundo y me siento tan mínima como orgullosa de ser parte de él.
(Lande der Ideen, la tierra de las ideas)
18. 06. 07
POSTALES DE BERLÍN
(…)
-Los asientos decorados del metro, estilo arte pop y neopunk. Genial. Simplemente genial.
-Los pedazos de edificios decorándose hasta el cielo, en S Tor, defendiendo un grito en medio de la construcción.
-Descubrir la inmensidad y planicie sin límites del cielo de Berlín en Marzhan Park.
-Ciertas miradas furtivas de miedo o de deseo contenido, cazadas en el ritmo vertiginoso del metro, o en las calles de la ciudad.
-La monumentalidad que atraviesa, a veces, un suspiro mío, cuando en la lejanía se mezclan la línea del horizonte de Av15 junio y el atardecer.
-Postal musical: (imaginada en el silencio) El vacío estremecedor provocado por el “bunker”, la sala de cadáveres a imitación y memoria de las víctimas del holocausto, en el museo judío.
-(23.06.08) el atardecer en los puentes que limitaban Berlín este y oeste, der Brocken, los puentes que unen y separan, se reencontrarán en un abrazo a través del tiempo, del espacio.
Frei: libre
Freiheit: libertad
1 Barrio de emigrantes árabes, indios y de demás pelaje de Madrid
2 Barrio castizo de raigambre típica española de Madrid, como S. Martín
LLUVIA EN MITAD DEL DESIERTO
A veces cae lluvia en mitad del desierto, no importa si cae en forma de piedras, arena o sequedad dispersada en sal o raíces secas, pero refresca de la misma manera que refrescan dos gotas de lluvia frente a dos gotas de tormenta.
Resulta díficil desapegarse del recuerdo cuando aún no he formulado las reglas, las maneras de catapultar el olvido con otras memorias, con la memoria de lo vivido aquí, porque aún todo resulta naciente, virgen e intacto, como esperando que lo despierten de su largo sueño.
Puede que simplemente la que este dormiendo sea yo y no quiera despertar nunca de su largo letargo, que me imponiera forzosa y casi antinaturalmente esta especie de ensimismamiento necesario después de dìsparar todas mis fuerzas, quizás con estruendosas consecuencias, este verano y parte de septiembre...
Quizás no sea tan cruel permanecer callada tanto tiempo para aprender a medirle las costuras al silencio, saber donde poner la aguja y el alfiler, la puntada y el ojal de cada sentimiento, palabra o suspiro retenido...
Qúizás no sea tal el encerramiento que yo me empeño en ver, noche tras noche, obligado y no merecido, sino sencillamente una recogida de alas, un replegar de ánimos exacerbados, un esperar callado, calmo, y denso al no sé que del después.
Después de todo, no era tan duro volver a la soledad, a mí misma, a la sana pereza de esperar las cosas ver y no agitarlas para su venida.
Pues después de tantos ánimos malgastados, en anteriores paradas y estaciones, en enraizarme o invertir mis emociones en supuestas amistades, razones para un te echo de menos o aquí estoy yo mis raíces y mi gente me doy cuenta ahora en este espacio recóndito de cuatro paredes que se llama soledad o intimidad de "urgencia" e higiene mental, que se parece más a una casa, a la Marián esencial, no a la sazonada de impaciencia o ansia como antes, no ya en verano, hablo de meses atrás, años atrás...
A pesar de a veces apretar con mayor o menor frustación las cuerdas de este destino, parece que no me agoto tan fácilmente, y me acomodo en este estado de presunta hibernación social. Lo que antes me hacía llorar en cascadas ahora me da razón a unas pocas lágrimas de un torrente efímero, pero potente; lo que antes me causaba angustia, como la soledad o la inactividad, ahora sencillamente pasa indavertido, silenciosamente, frente a mí.
Es esta una presunta hibernación social porque, aunque leves, tengo mis pequeños-necesarios-escapes-:un golpe de ironía ante la imposible comprensión auditiva de las camareras de la uni ante mi acento, un guiño de broma con los compañeros del departamento, miradas de camaredería entre los alumnos, a veces compañeros en esta línea de fuga que es aprender o viajar..., o con mi compañera Mirta, que me está enseñando mucho, y
no hablo de didáctica o materiales de lengua, sino de cómo convertir el destino propio, el de tus pasos elegidos, en una lucha hacia adelante, no una falsa huida en avance...como otras veces intenté en verano, fin de semana tras fin de semana...viajes...
El trabajo de este día a día de esta rutina adoctrinadora y domesticadora de mis instintos no es nada parecido a esos escapes infantiles de estas vacaciones u otros semejantes...se parece más al comienzo de un abismo que lleva a un posible camino o destino, plácido, rutinario, pero seguro, y tan sólo naciente, tan sólo una punta de un comienzo de un inicio de un trayecto de una vía de una ruta a un camino...
Lluvia en mitad del desierto, porque las lágrimas de ayer no sirvieron para anegarme en tristeza, sino que refrescaron nítidamente las suaves piedras que a veces se interponen en mi camino pero sin las cuales no me podría apoyar para subir o bajar en mi viaje.-
"¿PIEDRAS EN EL CAMINO? LAS GUARDO TODAS, UN DÍA CONSTRUIRÉ UN CASTILLO"
FERNANDO PESSOA.
ACORTANDO HILOS
Hilos que tejieron tantas heridas, hilos que separaron tantos años y los desvelaron en un instante como cartas de una baraja vieja y ajada, sobre esta mesa en la que nos sentamos, todos, frente a frente.
Presumo, para mal o para bien, que aprendi a sacar aquellos hilos de su escondite hace poco tiempo, y que su aprendizaje se me figuraba cansado o tedioso cuando a uno u otro lado del campo de juego-o de batalla-recibia un día más aldabonazos y una día, más pisadas graves, graves notas que iban convirtiendo la melodía en pisotadas y patadas acechándome en todas mis movimientos.
No sé si os he hablado alguna vez en este pequeño rincón de esa sensación, de ese aliento ahogado que deja seca la voz cuando quieres gritar mucho y muy hondo pero no te llega más que a un gañido ronco porque a tu alrededor aprietan bien fuerte tus cuerdas y las desafinan con un tesón fascinante. Mientras los otros ocupan su auditorio con su concierto de lamentos y lágrimas se te figura tu dolor un simple divertimento para adolescentes, el escozor de una herida aún no lamida.
Levantando tras de mí dias y años, noches y horas contadas desde atrás para adelante y desde el final hacia el comienzo; tejí hoy, voy tejiendo poco a poco, mi pequeño campamento nómada de sentimientos enterrados. Van saliendo poco a poco como hormiguitas en fila india, se escapan primero del brillo de mis ojos a mi boca, pasando por la comisura de mis labios hasta sostener debilmente, pero pertinaces, el hilo delicado de mi voz. Parece una aútentica obra de arquitectura visceral todo este sorteo, a veces magistral, otras tímido y patetico, con toda su humilde talla, a pesar de las dimensiones monumentales de aquellos que vencieron galerías y galerías de oscuridad.
Desfilan sin quererlo, pasos ligeros de mi existencia dados a veces con templanza o el aplomo del joven abigarrado e inexperto que con la misma hambre de caer emprende el camino para devorar lo desconocido.
Entonces, en ese sutil momento, me encuentro vestida de la piel del paseante nómada que, cansado de su viaje, pero seguro de su destino, observa el resultado de sus lentas pisadas.
Tras kilómetros y kilómetros de huir de sí mismo y edificar un perfecto simulacro de agonía, se encuentra finalmente con un reflejo de sí mismo en los demás. En sus gestos. En sus lágrimas, en su huella.
Entonces aparece la luz de mis gestos. Sus lágrimas. Su huella antigua.
Dejar pasar las heridas mientras se levantan de la nada del viento que las sacude y remueve como agua pasada, como un tétrico escenario de golpes, barruntos y puntapiés en la cara, en las espaldas, en la boca, en las tripas, un carrusel desvencijado de la memoria que se alza ahora delante del presente,monumento de rostro impávido después de horas callado escuchando mis diarios, en versión milimétrica, y dosis concentradas.
Somos eso, artesanos de nuestro presente, que levantamos escaleras y edificios imposibles de los mismos guijarros que nos arrojaron a la cara ayer.
Por eso cuando descanso del largo viaje, catapulto mis zapatos y mi abrigo al vacío después de la vuelta a casa, me siento con ese cansancio orgulloso de los manipuladores del barro, madera o piedra, que observan el final de la obra con esa sonrisa agridulce y victoriosa que firma el final por encima de las inclemencias y derrotas del pasado.
ATERRIZAJE
Cuando llegué mi habitación se me figuraba pequeña, como la de una especie decaja de muñecas que se hubiera independizado de su hogar de juguete y regresara extrañada al lugar donde comenzaron los hechos-y los deshechos- de su vida...-
Mi madre había "reorganizado" algunos dibujos, libros y demás ocurrencias inútiles que guardo aún no sé a qué fin, aquí y allá, pero con todo el pequeño cuarto inspiraba un ambiente de bienvenida amable, el reflejo cándido de lo que deje antes de irme, un poco de marián aquí y allá, antes de la experiencia, aún emergiendo de la estación de la inocencia.
Las dimensiones de lo pequeño me extasiaron y a la vez me perturbaron, dulcemente, en el interior de mi cuerpo y cabeza cansados: esa camita de niña pequeña, la altura de los muebles, adaptada al brazo extendido de una colegiala, esos dibujos, fotos, frases auto-ayuda repartidas aquí y allá como hojas perennemente unidas a la vegetación de los muros, las paredes desnudas como rostros vírgenes por describir...
Qué pequeña era y qué grande, qué llena me sentía en aquel momento... todo lo que yo soy cabía en aquel espacio mínimo de cuatro paredes, o al menos lo intentaba...
Los mensajes de entonces, como si quisieran aún completar el relato de sus enseñanzas, retomaban su eco en mi mirada, y recorría orgullosa los poemas, fotos o recortes que vestían años de mi infancia y adolescencia. Y hablo sólo de tres meses, pero multiplicados por los kilómetros recorridos en la distancia hacen toda una vida.
De repente comprendí que la madurez se asienta sobre la fidelidad a las raíces de uno mismo, es decir, a las raíces de su inocencia. Que sólo uno puede ser aútentico y madurar, sin heridas, si acepta y aprende a preservar lo más radical e íntimo de su pequeñez...
Cuando paseo las calles, desprendida de las miradas que imagino, las sombras que me persiguen desde lo más recóndito de mis miedos, los encuentros imposibles e imágenes que atraviesan aquellos pasos o tropiezos dados con ciega insistencia, desde fuera, desde adentro, que cada vez más rápido surgen disparados o contenidos,... cuando paseo las calles, pasada mi inquietud y alborozo del primer momento, recupero la callada pisada de Alicia en pos de las imaginarias baldosas amarillas, recobro de nuevo la inocente serenidad del colegial asustado en el primer día de colegio.
La delgada línea por la que camino, a veces, se sostiene por una firme raíz que va desde mi corazón al destino que eligan mis pasos. Ya no existen entre ellas ni aduanas ni fronteras. El límite está sólo en el tiempo, lo que decidan mis pies ya no está medido por mis temblores, sino por la solidez de las pisadas de una pequeñita mujer que va creciendo poquito a poquito, lento lento, acurrucadánse azorada en su cuerpo de veintiséis años .
RAÍCES AL CIELO, RAÍCES A LA TIERRA
raíces al viento, raíces al cielo
vía próxima_estación_saudade de Marián el 24/12/09
Mi hermano me preguntó cuando me vió, en mi regreso, qué era exactemente lo que yo escribía en mi blog, de dónde venía. Yo le dije honestamente que eran cosas que tenía que sacar de mi cabeza, sobre todo después de una fuerte "eclosión" neuronal de este verano, y que yo he ido alimentando con reflexiones, prosas poéticas, poemas de aquí de allá, de hoy y de entonces.
Hoy me he disculpado, primero, no sé a que quién, supongo al depositor de mis fracasos y hallazgos de este verano, o después quizás al viento o a el infinito silencio de los montes pelados de Plasencia; me he disculpado mil veces por no haber sabido gestionar mis sentimientos, predecirlos y hacer algo positivo, pero cuándo, cuándo el interior de la caja de música que nos movía ya estaba rota y desafinada y cada una tocaba obsesionada la misma triste canción...
Nadie comprenderá estas palabras, este sentimiento de culpabilidad y la incapacidad inexplicable de una filóloga adicta a las letras para decir lo siento o te quiero. Nadie comprenderá la amarga ternura que produce cuando sólo te queda en el esqueleto de tu alma las añoranzas de lo que no fue, del fracaso abrazado cálidamente entre mis manos a punto de caerse y romper.
Nadie estuvo allí, escucho allí, tocó allí, habló desde allí, como yo. Nadie nunca lo verá, le verá, como yo.
Desde el ojo de buey del científico pragmático, o el ilusionista de medidas efímeras para el olvido y comfort que es el psicólogo, sólo se ve mi papel de amante patética, y de inexperta caperucita roja perdida en su propio camino a casa. Es decir, se ve, poco, poquito, lo esencial, ni el comienzo de una página rasgada de un relato aún inacabado.
Desde mis ojos, aquí apoyados en la vuelta a casa, a la vez calmados y sorprendidos de las pocas convulsiones que produjo el regreso, paseo otra vez por los mismos sitios, pisoteo las sombras y luces de ayer, escondo las lágrimas al viento, grito casi reprimido un lo siento, o un qué, por qué, qué hice mal... Se rememoran cada palabra teñida de dolor, arrepentimiento, sufrimiento, como un sello de sangre mal destilada. Todo ese tesoro magullado lo guardo yo, y nadie más que yo es consciente de lo inflamable y corrosivo, y a la vez adictivo, de su atesoramiento.
Se siente latir las calles con un ritmo más lento y pausado. Los colores, los ritmos y ruidos se han difuminado y pausado sus tonos y matices en el ambiente y el ruido de las voces y vaivenes de los paseantes. Se escucha la voz, de los otros, de los amigos, de los queridos, como un eco lejano y una caricia suave cerca del oído. Se dan los pasos con el ritmo de antes pero sin la tensión agonizante del después, que será después.
En dos minutos, y tres horas de viaje, y tras tres meses, he pasado de la añoranza del recuerdo, de lo petrificado que quedó de la memoria, a salvaguardar un estado aparente de estabilidad e impasibilidad alucinantes.
Aún creo observar en este invierno blanco, tras la cortina helada que cubre los senderos, un verano dormido tras la estación del frío, una estación de calor se esconde en el invierno. Despiertan las calles que paseamos, los caminos que cruzamos, las calles que tomamos o coincidimos por azar o error; la luz, transida de ámbar, que atravesaba las hojas y la hierba, cálida, amansada, dócilmente.
lunes, 6 de junio de 2011
4 JUNIO 2010
UNA VIDA TRANSITORIA,
UN RINCÓN TEMPORARIO,
UNA PASIÓN POR HORAS
UN DESLIZ APENAS DESEADO
PERO SIEMPRE DESEAR HASTA AGOTAR EL TÉRMINO DE LOS DÍAS
EL TÉRMINO DEL TIEMPO
PERO SIEMPRE CONSOLARSE CON
PAÍSES DE PASO,
CIUDADES PASAJERAS,
RECUERDOS DE AMNESIA.
LA INEFABLE PRETENSIÓN DE
ANHELAR LO QUE SE DESVANECE
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