lunes, 30 de enero de 2012
Pedazos de una víspera.
Cosas que recuerdan ensayos de un
olvido.
Placeres que se quedaron aletargados en versiones anteriores de sí
mismos.
Fragmentos
que suspiran por encima de las grietas y de las ojeras,
del rimmel y la laca de uñas dispuestos
como pedacitos de la noche.
Quebradas lágrimas,
cristalización de un recuerdo.
Acaso pudieran hablar
todas ellas.
Te indicarían
del broche de un pendiente
a la desorientada senda de un lápiz de ojos
el camino hacia
la delgada línea del alba.
El rumor
de un tequiero desenlátandose en la
madrugada.
martes, 10 de enero de 2012
suicidiario II
de viernes 1 de enero de 2010 de Marián
3ª temporada en el infierno
BILLETE DE IDA
El tiempo recubierto de su gélida densidad desprende sutiles gotas segundos que caen lentamente desde el mirador.
Parecía como si perdiera la noción de vacío o vértigo, dónde estaban los pies y el suelo, para nada servía, que importaba, la relación de su contacto con el abismo de 50 plantas de altura que la separaban de la tierra al suelo. Sólo el viento sólo su aullido mantenía viva su cordura.
- ¡¡Sandra!! ¡¡¡Sandraaaaaaaaa!!!
Apenas recordaba, palabras como haces de acero ametrallando su cabeza, el cuerpo retorcido de él, luchando por arrancarla de sí.
Atrás oxidadas sentenciaban el adiós las puertas del autocar; lastimosa, morosamente las ruedas comenzaban a alejarse de su deforme sombra, enfrentándose cuerpo a cuerpo contra el eco sordo de sus gritos.
Su amor ya era sólo un bulto muerto aullando a metros de distancia del asiento.
.....................
-Llegas un poco tarde, ¿no crees?
-Quedamos en que yo te llevaría en coche, relájate. Tenemos tiempo.
-No puedo llegar después de las 5. Y sabes nuestro trato...
Intentaba tan sólo dejarse llevar, exhalaba por un momento un poco de viento, lo recogía de nuevo resoplando entre los pequeños surcos de sus dientes. Era tan dulce olvidar su nombre, su cara.
-Ves, ya hemos llegado. No estamos tan lejos, ¿no?
-No me importa la distancia.
La gran masa de agua parecía contraer la oscuridad desde hace muchos años, su opaca piel cegaba sus ojos en sus ojos.
Sujetó su rostro con sus manos, reteniendo la dirección de la caricia.
Un abrazo estéril acompañó a la sacudida del viento el primer movimiento.
Para entonces tampoco importaba el dolor y su apego a la piel, las sacudidas se ejecutaban rítmicas enfrentándose la carne, amortecida por los primeros rayos del sol; la sangre devolvía a los ojos lo poco que alimentaba de luz sus miradas hambrientas.
Se reconocieron.
-No recordaba que tuvieras una boca tan larga y tan pálida.-dijo ella.-
-No recordaba tu piel tan áspera.-dijo él.-
Silenciosos recogieron sus ropas, huyendo del otro paso a paso recorriendo los largos flancos de la playa.
........................
-¿Qué tal anoche?...llegaste antes de lo que imaginaba.
-Bien,....bueno, al final más agotada, tuvo que llevarme temprano.
-¿Pero bien, seguro? ¡Cuentámelo todo!
-Pues mira verás estoy aún tan aturdida tan agotada ah demasiado...
-¡Qué tía...! Escucha, si estás tan cansada descansa mejor...tendrás buena cara después...
-Ah, perfecto, me voy a dormir...ya te cuento después, chao...
-¡Chao!
........................
No volvieron a verse.
Sujetaba fuerte el asa de su maleta, sin dejar de ver las agujas del reloj.
Sentía la necesidad de un recuerdo.
-¡Sandra! Animáte, mujer, nos volveremos a ver dentro de nada, mujer.
-Sí, tienes razón, qué tonta soy. Se me dan tan mal las despedidas.
-Venga, dame un beso. Me marcho, ¡mi padre me espera en el coche! ¡da muchos recuerdos! ¡y cuídate...! Que ya te queda menos... Confía en tí...Lo estás llevando muy bien...
-Gracias, guapa...sin tí no podría de verdad...
-Bueno, ¡qué dices!
-No en serio, te prometo no volver a caer. Te lo prometo.
-Venga, ¡deja de prometer tonta que pierdes el bus! ¡Tú tranquila! ¡Hasta pronto!
-¡¡Hasta pronto...!!
.....................
La vida toda su vida era demasiado corta para pasar delante de sus ojos tan sólo una vez, en el tiempo que su cuerpo descendía las 50 plantas del edificio Sandra recreó y reinventó de nuevo, como tantos años atrás, una vida que vivir y otra que soñar, sucendiéndose, interponiéndose la una a la otra lascivamente, sin guardar respeto a la memoria ni al olvido. Cuando su cara reventó contra el asfalto, sólo le quedaba su rostro, exactamente como lo recordaba el primer día.
........................
3ª temporada en el infierno
BILLETE DE IDA
El tiempo recubierto de su gélida densidad desprende sutiles gotas segundos que caen lentamente desde el mirador.
Parecía como si perdiera la noción de vacío o vértigo, dónde estaban los pies y el suelo, para nada servía, que importaba, la relación de su contacto con el abismo de 50 plantas de altura que la separaban de la tierra al suelo. Sólo el viento sólo su aullido mantenía viva su cordura.
- ¡¡Sandra!! ¡¡¡Sandraaaaaaaaa!!!
Apenas recordaba, palabras como haces de acero ametrallando su cabeza, el cuerpo retorcido de él, luchando por arrancarla de sí.
Atrás oxidadas sentenciaban el adiós las puertas del autocar; lastimosa, morosamente las ruedas comenzaban a alejarse de su deforme sombra, enfrentándose cuerpo a cuerpo contra el eco sordo de sus gritos.
Su amor ya era sólo un bulto muerto aullando a metros de distancia del asiento.
.....................
-Llegas un poco tarde, ¿no crees?
-Quedamos en que yo te llevaría en coche, relájate. Tenemos tiempo.
-No puedo llegar después de las 5. Y sabes nuestro trato...
Intentaba tan sólo dejarse llevar, exhalaba por un momento un poco de viento, lo recogía de nuevo resoplando entre los pequeños surcos de sus dientes. Era tan dulce olvidar su nombre, su cara.
-Ves, ya hemos llegado. No estamos tan lejos, ¿no?
-No me importa la distancia.
La gran masa de agua parecía contraer la oscuridad desde hace muchos años, su opaca piel cegaba sus ojos en sus ojos.
Sujetó su rostro con sus manos, reteniendo la dirección de la caricia.
Un abrazo estéril acompañó a la sacudida del viento el primer movimiento.
Para entonces tampoco importaba el dolor y su apego a la piel, las sacudidas se ejecutaban rítmicas enfrentándose la carne, amortecida por los primeros rayos del sol; la sangre devolvía a los ojos lo poco que alimentaba de luz sus miradas hambrientas.
Se reconocieron.
-No recordaba que tuvieras una boca tan larga y tan pálida.-dijo ella.-
-No recordaba tu piel tan áspera.-dijo él.-
Silenciosos recogieron sus ropas, huyendo del otro paso a paso recorriendo los largos flancos de la playa.
........................
-¿Qué tal anoche?...llegaste antes de lo que imaginaba.
-Bien,....bueno, al final más agotada, tuvo que llevarme temprano.
-¿Pero bien, seguro? ¡Cuentámelo todo!
-Pues mira verás estoy aún tan aturdida tan agotada ah demasiado...
-¡Qué tía...! Escucha, si estás tan cansada descansa mejor...tendrás buena cara después...
-Ah, perfecto, me voy a dormir...ya te cuento después, chao...
-¡Chao!
........................
No volvieron a verse.
Sujetaba fuerte el asa de su maleta, sin dejar de ver las agujas del reloj.
Sentía la necesidad de un recuerdo.
-¡Sandra! Animáte, mujer, nos volveremos a ver dentro de nada, mujer.
-Sí, tienes razón, qué tonta soy. Se me dan tan mal las despedidas.
-Venga, dame un beso. Me marcho, ¡mi padre me espera en el coche! ¡da muchos recuerdos! ¡y cuídate...! Que ya te queda menos... Confía en tí...Lo estás llevando muy bien...
-Gracias, guapa...sin tí no podría de verdad...
-Bueno, ¡qué dices!
-No en serio, te prometo no volver a caer. Te lo prometo.
-Venga, ¡deja de prometer tonta que pierdes el bus! ¡Tú tranquila! ¡Hasta pronto!
-¡¡Hasta pronto...!!
.....................
La vida toda su vida era demasiado corta para pasar delante de sus ojos tan sólo una vez, en el tiempo que su cuerpo descendía las 50 plantas del edificio Sandra recreó y reinventó de nuevo, como tantos años atrás, una vida que vivir y otra que soñar, sucendiéndose, interponiéndose la una a la otra lascivamente, sin guardar respeto a la memoria ni al olvido. Cuando su cara reventó contra el asfalto, sólo le quedaba su rostro, exactamente como lo recordaba el primer día.
........................
suicidiaro
de viernes 1 de enero de 2010 de Marián
2ª Temporada en el infierno
.......
Cuento 1
Lluvia caía sobre el asfalto. Las paredes, las ventanas y los muros exhibían con una sobriedad casi militar la torpe desidia de una tarde de domingo.
El vaho de su voz, ennegrecido y espeso por la congestión nasal adhería los surcos de sus manos al cristal pegajoso aún.
- brrrr…qué frío…
-Sí. Aquí se está bien…hazme el favor, pásame esos papeles de allá.
-Sí, aquí tienes… ¿quieres algo más? Ahora vengo
-No, no te molestes,…no ….
Allí, en la cocina, la temperatura – no la del cuerpo, sino otra de más adentro - era distinta, ya era otra, más agradable.
Iba poco a poco, a cada paso, a cada tacto de cada objeto – el pomo de la puerta, el abrir de los cajones, el risrás de los cubiertos, nerviosamente enérgicos como su interior – íbase desprendiéndose poco a poco de una carga invisible que no lograba contener cuando le tenía cerca, ese frío peso muerto …
-Ya está. Toma, te gustará.
-Gracias…no tenías porque molestarte.
-Pero te gusta, ¿no?
-Sí, mucho…oye,
-¿qué?
Retuvo el tiempo con sus palabras.
Creo que eres demasiado amable conmigo. Demasiado.
Primero vino la contusión, luego el golpe; una piedra se caía a mil metros de altura sin que nadie pudiera ya detenerla.
-¿qué? No,no no no, tranquilo, no es ninguna molestia.
Sus dedos, suplicantes, engarzaban el café.
¿Qué demonios haces aquí muchacha?
¿Ahora qué?
-Tienes razón. Es tarde, te molesto. Me marcho, así podrás…
-Qué molestia, déjame explicarte, cuántas veces…
me tengo que ir, yo también estoy ocupada, ¿ves qué tarde? Mañana nos vemos, ¿vale?
-claro como quieras
-¡adiós!
-adiós…
Tras de él, ahora breve línea de espacio, sus tacones iban mordisqueando las calles mojadas. El repiqueteo iba perdiéndose en la lejanía, primero enérgico y rabioso, más allá, a lo lejos, en mansas gotas de lluvia.
----------------------
Menuda mañana, ¿cómo podría terminar el día si apenas sabía empezarlo?
Agitada, intentaba cerrar a empujones la mochila mientras apretaba entre sus labios un bolígrafo y la lista de libros que le quedaban por comprar.
Desde el primer momento de la mañana el reloj de su corazón disparaba los minutos, los segundos, la materia mensurable del tiempo se precipitaba en luces, imágenes fragmentadas, rostros fulgurantes que paseaban por la ciudad.
Parecía, quién sabe si por efecto o no del café, que todas las mañanas quisiera retar al mundo en una carrera frenética.
Su sombra, es decir, su recuerdo – que como caricia temblorosa estremecía todo su cuerpo – la perseguía todos los días desde el encuentro hasta la despedida, y se confundía entre las siluetas y los rostros desconocidos, se adueñaba de ciertos cuerpos y perfiles, amordazando sutilmente sus pasos a ciertos hombres y mujeres, jóvenes parejas que compartían su amor, tan fácil ondeaba su bandera a la mañana…
Me pregunto cómo debe de ser el después para estas personas- declara medio-susurrando- cómo…cómo creer que todo este desfile, esta gran mascarada, será real, tendrá una duración…más allá de esta mañana…
De pronto su cabeza y sus pensamientos tropezaron, sobresaltados.
-Mujer, en qué estás, no te me tragas de milagro
-¡Ay! Pero si…perdona, si es que voy medio dormida, mira, entre que tengo todas las mañanas el cuerpo al revés y entre el café y las prisas… ¡nada! ¡Que voy a matar!
-Ya ya ya ya ye veo, qué ritmo, bueno, ¿adónde vas si se puede saber?
-Pues D. a comprar unos libros , bufff, que no tengo ni para estudiar …
-Pues muy bien me vienes, precisamente yo iba a comprar unos…te acompaño.
Sus miradas se posaban impávidas en el escaparate de la librería, cualquiera hubiera tenido por aquello un deleite a la mirada salvo ellos dos.
Ya en la librería los ojos de se escapaban en un ir y venir constante- era imposible recordarle con la mirada, quieta, muerta, aunque la fijara en un punto invisible - zizzagueban,salturreaban aquí y allá en busca de un título, un nombre que añadir a su sabrosa colección de libros de poesía.
-¿Estás?
-Sí, ya está todo.
-¡Ahhh…! vaya forma de llover…bufff, poesía y días de lluvia, mala combinación.
-¡Ya echaba de menos tus toques melodramáticos!
La lluvia banhaba la ciudad en una pátina transparente, casi adolescente.
Las muchachas,empapados sus cabellos y sus faldas, atravesaban la ciudad con la ropa pegada al cuerpo- y no parecía importarles demasiado- mientras las calles, como brazos infinitos, que reflejaban el cielo abierto.
-Mmmm no me disgustan los paseos bajo la lluvia, ?y a tí?
-Buena idea. Vamos bajo esa terraza.
-Ojalá tuviera el mismo tiempo que tú para leer poesía...ufff..
- A ver...dejáme ver qué encuentro aquí..
Exhaló un suspiro de admiración, quizás de nostalgia de algo aún no aprendido...
-!Por qué todo esto nunca existirá! por qué lo sentimos más nuestro que nada, más que la piel y los huesos...
?acaso alguien puede amar así?
-Bueno, los románticos lo intentaron...y mira cómo acabaron...
-Pero , ?quién les susurró esas plabras, ? quién podían ir dirigidas?
¿y las canciones?¿de dónde sacaron las lágrimas, los lamentos, esos “aayyyyy” desgarrados que parecen arrancados del corazón…? ¿Puedes comprenderme?
¿de dónde viene ese amor, a dónde va…?
-ya sé, ya sé que te preocupa: que ni al menos a algunos de los ingenios que tanto escribieran de amor amaran realmente lo que escribieron, que ninguno supiera amar tanto como sus versos…
-sí, justo…
-sólo te diré una cosa: ¡aprende a amar antes de enamorarte de las palabras, o ellas te devorarán a ti! Quién sabe lo mucho o poco que sabemos de amor para que estas nos seduzcan…
-mmm…seducción fatal hahahah…
-ay yaa yaaaa….
-Parece que escampa… ¿te hace un cafetito?
- Ufff…imposible, mira que tenía que irme hace una hora o más…y entre cosa y cosa…
_Nada, que mis palabras te han seducido…anda muchacho…corre, que tendrás mucho que estudiar…
-Sí, …cuídate mucho…¿nos vemos mañana vale?
…..
-¿qué te pasa…? ¿¡te olvidaste de algo!?
Intentaba responderle, la mirada callada, muda, suspendida en el vacío.
-¿Eh…? No, no te preocupes, no es nada. Mañana quedamos hablamos lo de siempre niño.
Cuídatecuídate vale chao...
_ Adiós mujer…
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Se apresuró a través de las máscaras, del débil equilibrio que les sostenía, huecos de piel en medio del escenario vacío, destinados a enfrentarse con otros huecos de piel.
De repente él allí mismo a poco pasos de la puerta él que la esperaba a ella.
La observaba desde esos ojos suyos negros de dureza brillante y limpia.
-Te esperaba
-¿De verdad…? Pero si yo misma pensaba…
-Vamos acompáñame…un paseo, te invito.
Todo su cuerpo parecía abrirse en flor, las piedras comunicaban a sus pies un extraño, agradable cosquilleo, el de su pecho latiendo febrilmente.
-¿Adónde vamos? –propuso ella-
-Donde quieras.
-¡Allí!
Podría estar paseando y paseando esperando y esperando era constante la sensación de quietud y movimiento que sentía a su lado: la de estar constantemente ensayando un papel que nunca iba a interpretar, un personaje que le era desconocido.
No, ese no era su personaje.
.
- Mmmm qué bueno el chocolate…
- Sí, mucho…
Escucha
¿Sí?
-¿Llevas mucho tiempo esperando?
-Eehhh… ¿esperando a qué a ti a mí a qué no no no no no no te entiendo qué…?
-Sí, lo noté,…lo noté, lo noto aún. Esperaste…esperaste a algo así, ¿verdad?
….
…esperando a esto, a este sitio, a tí y a mí…
…
-¿…desde cuándo?
-Yo…yo sólo espere…, a veces me apresuro, y ya ves, las cosas no me salen tan bien…me agolpo sobre tus palabras…
-Calla, déjame continuar… ¿desde cuándo llevas así, como medio dormida…?
-¿…dormida?
-Sí, dormida. Soñando medio despierta, levantándote dos veces por la mañana y no sé cuántas veces por la noche…,Cuánto tiempo malcomiendo, colgándote y descolgándote….de mí…
-¿…no te diste cuenta de que yo sí lo sabía, que los dos lo sabíamos…?
-Nunca te guste, ¿es eso, verdad?
-Aquella noche sí. Eras distinta. Brillabas. Sonreías. Bailabas como nunca. No esperabas al amor, ¡el te perseguía!
-¿¡Y tú qué qué qué qué querías qué quieres decirme porque he tenido que tragarme tanto silencio, todo tu silencio!?
¿Qué sentido hubiera tenido para ti un “te quiero”; un “me gustas”, si no era cierto? ¿esas eras las palabras que querías oír?
Yo te tenía un cariño, un fuerte cariño…
Me odié por tantas cosas…
No puedes odiarte, no puedes tratarse así, ¿me entiendes? ¿cómo te voy a querer si no…?
….
No era necesario tanto silencio, tantas lágrimas pudriéndose allí dentro de ti. Lo sé. Lo sabes, ¿verdad?
Sí.
¿Puedes quererte ahora?
¿Me quieres?
Sólo prométeme una cosa: si es preciso que digas algo, dilo, una y otra vez, si has de amar, ama fuerte e intensamente, como nunca, como sólo se puede amar a alguien que te merece, a alguien que te ama a ti y sólo a ti…
¿Lo sientes…? ¿lo sientes tanto como yo, si si sientes lo que yo…?
Sí lo sé y lo siento…
…
Calla.
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El mundo sigue, quién lo iba a decir, y a veces latiendo apresuradamente como un tren en fuga, otras a pasos estancados, pero sigue.
Viaje o vida, ambos trayectos son el mismo camino, y nosotros como sus compañeros somos sus amantes terribles.
La persiana dejaba escapar débiles resquicios de luz, parpadeos que al traqueteo del tren desvelaban y a la vez le arropaban en un agradable estado de duermevela.
-Mmmm qué hora será…cuánto quedará…
Llevaba en su equipaje únicamente lo necesario: sus viejos vaqueros de guerra, dos o tres camisetas de usar y tirar, y su inseparable block-cuaderno-de-notas, en definitiva, un poco de nada y un nada de todo.
Allá lejos, muchos kilómetros atrás, dejó el equipaje más pesado, ése que no es conveniente llevar en los viajes largos, tan pesado que acaba convirtiéndose en un lastre de nosotros mismos.
-Oooooooooooooooaaaaaaaaaaaaaa- bostezó su compañera de vagón- buen día se ha levantado hoy, ¿verdad?
-Era una señora mayor pero al mismo tiempo infinitamente más joven que ella, de aspecto aventurero y fascinante.
-Sí, desde luego. ¿Cuánto quedará para llegar?
-No mucho: sólo mira la línea que perfila el mar, fíjate: es todita tal una delgadísima lengua de zafiros que bordea el cielo y la tierra, ya ves, qué maravilla…
Y era cierto: esa infantil emoción, esa espera deseada tras doce o más horas de viaje para ver el finísimo lomo del mar dibujando la silueta del horizonte siempre regresaba a ella fresca y distinta a la vez.
El Mar, ese mar, el único: en una sola mirada los ojos se abrían a todas las tonalidades del azul y parecía hundirse, perderse, flotar…para nunca volver…para siempre quedarse.
-Conoce usted este mar, ¿ya lo ha visitado antes?
-Me han llegado rumores de allá, desde la otra orilla…
-La otra orilla…
-Sí, desde atlántico, yo no soy hermana de este mar como tú.
-El atlántico brrrr ya lo recuerdo… ¿lo conoce bien?
-Claro. Conozco cada uno de sus recovecos, de sus salientes y entrantes, incluso esos minúsculos terrones que se pierden en los mapas…es bravo el mar atlántico, ¿sabes?
-Sí, ¡y muy frío!
-Hhhhahhhaha , no tanto, más bien recio a la piel diría yo.
-Ahá, o sea que ¡este mar le va a parecer calentón!
-Hhahahah chiquilla no vengo sólo por el mar…yo traigo conmigo mis leyendas acá, como tú esa destartalada maleta.
-“”Una noche, siendo yo muy joven,- él y yo teníamos unos dieciocho o diecinueve años- disfrutábamos de unas fiestas que se celebran allá en mis tierra, cómo llamáis…, mmm, ah, sí, “el solsticio de verano”, ¿la conoces?
Sí, San Juan.
-Eso es…Eran más de medianoche, y allí, ataviados solamente de la fría extensión del mar, le prometí que viajaríamos juntos lejos, sin maletas, sin puertos, sin más compañía que nosotros dos…hacia ese otro gran mar, el mediterráneo…””
¡Y aquí está usted! Pero… ¿y él?
-El siguió su vida y yo la mía…el mundo no acaba con aquel verano, el mundo no hacía más que comenzar. Él se casó, tuvo su familia y su felicidad, y mi vida, mientras tanto, ¡pues haciéndose y rehaciéndose, como siempre! ¡De los dos yo he sido la más trotamundos!
-Ha tenido usted una auténtica vida de cuento…
-Aaaa, no creas, no creo que sea tan diferente de tu historia… ¿Por qué tú también traerás una historia contigo, verdad? ¡Lo dicen tus ojos!
-¿Sí, de verdad? Ahhh, no creo, será la emoción del relato…¡o el brillo del mar que se contagia!...bueno lo cierto es que algo sí que hay por detrás de mi viaje…no se trata de una fantástica historia de amor como la suya, no, a mí me pasan cosas más pequeñitas…
-Estoy aquí por una promesa, pero no una promesa a una amante, o a un amigo, no,…no estoy aquí porque me he prometido a mí misma un poco de paz…llevo tiempo intentándome desanclar de un mal recuerdo, ¿sabe? Uno de esos que me persigue como alma en pena…No sé si me explico…
-Mmmm, tú buscas lo mismo que yo niña, y no es precisamente sentarte a mirar un mar desconocido…tú vienes aquí a mirar de frente, cara a cara a tu destino… ¿verdad? ¡tienes que saldar una deuda con tu destino! Algo dentro de ti se mueve…
-Tengo que acabar algo que dejé a medias.
-Eso es. Y creo que en eso el mar te va a ayudar, ¡verás! Siempre es buen amigo…
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Como reloj de entre sus dedos se escapaba la arena, oro y plata de aquella orilla.
El mar soplaba fuerte, con todos sus pulmones, y con toda la voz de sus pulmones, y con la voz de sus pulmones la llamaba a su regazo.
Hacía frío pero aquella noche de San Juan una espléndida luna llena templaba mar y aire.
Disuelto el sudor, las lágrimas, el flujo de tanto llanto y dolor, dejaba desprender su silueta volutas de burbujas y pequeños oleajes. El cuerpo flotaba libre, sereno, despojado ya del veneno.
Soltó amarras.
Podía sentir el latido del mundo.
.............................
Cuento 2
Dejó el botecito de azol sobre el libro. Su corazón latía apresuradamente, cabalgando hacia dios sabe dónde.
Con esta llevaba más de quince noches sin dormir, pero de qué servían los números, las cuentas, a aquellas alturas, cuando en el calendario, ajadas y cansadas de posar rígidas las hojas de febrero, también clamaban a gritos que las arrancaran de la pared.
Lo peor de todo- y ella bien lo sabía- ¿qué especie de juego sádico era aquel? –era como Matilde rememoraba cada noche las razones perdidas, olvidadas ya, de su insomnio, como se inventaba sombras chinescas en un intento fúnebre de equilibrar su cuerpo con la oscuridad.
-Una tila, por favor.
Hacia tiempo que aquella señora de extraño aspecto y extraña edad la observaba.
-¿estás bien hija?¿estás enferma?
-Sí, sí…estoy bien.
Matilde se incorporó, entonces se dio verdadera cuenta de su posición, del espacio que ocupaba su cuerpo en aquel momento, de la rigidez que la atravesaba del talón a los hombros.
Sintió repentinamente un frío medular a sus espaldas. Los ojos atigrados de la vieja querían arrancar algo de los suyos.
-La cara enterita como la luna.
-¿Cómo dice?
-La cara enterita como la luna, ay, niña, esto no es nada bueno. La luna es una niñita muerta, ¿lo sabías? Su carita blanca brilla pero su alma está hueca…
-La luna… ¿¡qué quiere decirme, que tengo el alma muerta?!
-No, pero te está comiendo algo por dentro…No duermes ya, como ella. Mira que ella es un astro muerto, y si brilla es porque toda la noche da vueltas y vueltas hasta enseñar su carita, su carita pálida. ¿No lo entiendes?
Matilde enmudeció. La tisana se deslizó lenta y ávida por su garganta. Intentó buscar esa luna en su reflejo, en el fondo de su vaso, y no vio más que sus dos ojeras anilladas por la honda oquedad de las pupilas.
Se sumergió en su taza. Tragó los últimos sorbos gota a gota gota a gota. Se preguntaba si las doce horas de estricta, pura e inviolable soledad que le restaban del día serían tan fáciles de consumir.
A la salida del café todo era luz, todo flotaba. Se sorprendió como nada más cruzar la puerta el mundo era liviano y claro a sus pies y cedía el peso sobre sus hombros para llevarla en volandas a las calles, a las luces, al brillo que desprendían los colores en el puesto de frutas minúsculo donde un tendero minúsculo también le guiñaba un ojo o quizás el sol se colaba entre sus párpados, allí, donde presenciar el maravilloso bamboleo que aquí y allá atraía a los estudiantes siempre jóvenes o indefinidamente los mismos.
El sol picoteaba la plaza en distintas pinceladas ora pigmentos tornasolados ora madera ámbar violeta oro.
En aquel instante la vida era eso.
Era ese aquel montón de gente aparentemente inarticulado, inconscientes de su propia coreografía, de esa danza misteriosa que como aves les atrae en desbandada salvaje.
Y era cierto.
Una vivaracha bandada de jóvenes la rodeaba desde todos los flancos de la plaza. Era hora de caminar y caminar, persiguiendo la sombra de sus pasos, salpicoteando el asfalto en una figurada rayuela.
Fragmentada en miles de personas, en miles de tequieros, losientos, rostros apagados y encendidos, también contaminados por aquella corriente humana, abrazó intensamente aquel instante, en él reposaba su particular flechazo de la mañana.
Se trataba de una pareja de comediantes convertidos en estatuas, abrazados verdaderamente como dos torsos y como dos brazos de piedra. Rememoró una y mil veces escenas de amor, evidentemente soñado.
Como dos rosas se engarzaban sus labios del engranaje de sus cuerpos, del encaje de aquel beso ni el mismo viento podía derrumbarlos. Sus cuerpos parecían hechos para la eternidad, para el mismo tiempo en que sus brazos y sus labios se conocieron por primera vez. Parecía como si la carne aborreciera la presencia del vacío entre surco y surco de piel, de cabellos, de suspiros, y lucharan por conquistar su territorio.
Pura heroicidad, sentarse sobre la cima del mundo-que en aquellos segundos se trataba de los últimos escalones del palacio-y observar su música con los ojos bien despiertos. Sin torcer la mirada, intentaba rozar la suya.
A través de esa música podía poner imágenes a las imágenes: el incansable malabarista, siempre puntual a su cita, las risas bronces de las rubias Erasmus, o la voz olvidadiza de los cantautores, centauros callejeros.
Por un instante, el tiempo se rasga y tras de sus grietas aparece él. Una insinuación, un atrevimiento…o simplemente pura imaginación.
-¿Tienes papel?
-Eh…sí sí, ten… ¡ah no! Perdona, no tengo…
¡Qué estúpida!
Cualquiera…
Mediaba una distancia de notas y colores, artificiales encantos de la mañana, acompañados por el sopor del verano y el tufo de la hierba.
Se quedó sola, ella y sus ojos.
Rastreó todo el tiempo que le quedaba, las horas mismas sucedían a los pasos, los pasos a los murmullos apagados de la tarde, el gorgoteo de los pájaros a los gañidos de los gatos en celo.
Se quedó solo.
Entonces y solo entonces ella sintió como su cuerpo era bombeado por su corazón, la compañía insistente de sus latidos y el paso incipiente, moroso o agitado de su sangre en sus venas bajo su piel cerca de ese lugar.
Ahora
-Hola
-Hola
-Qué sólo está esto, ¿verdad?
-Sí, vaya.
-Oye cómo te llamas yo Matilde
-¿Cómo?
-¿Cómo te llamas?
-Andrea
-¿Eres de aquí?
-Sí, bueno, no del todo…tengo una manía mía por andar de un lado para otro..
-Oye, …tocas muy bien.
-¿Sí? Bueno, qué va, sólo es acompañamiento.
-Por qué no tocas esa de…
Los silencios de Matilde le sabían a desprecios o desintereses del otro, esta vez atizó fuerte las bridas. Era un reto, una tregua satisfactoria.
-¿Tienes algún sitio adónde ir?- aventuró ella-
-¿Y tú?
-Yo,…no creas…simplemente paseo, creo que estoy de paso por este mundo, ¿sabes?
-Conozco un rinconcito donde estar tranquilos, ven, te enseño.
Yo nunca me niego a nada para qué eso es como acuñar el camino, tragarse los guijarros del camino como cada día…
Y otra vez las risas, esas caricaturas deformes de ebriedad, unosabercuándónde…
-¿Fumas?
-…Sí, ¿Por qué no?
-Tú y yo tenemos algo en común chica
El mundo qué valí, qué valía el mundo durante esos segundos…todos los momentos de su vida cabían en aquel instante.
Materiasolidaliquida hinchableinflamable bebible haz de luz hormiguea la piedra entre mis manos no sabes no crees no pruebas lo que dios es arena lo que tienes en la boca oh flores espera atisbo busco me hundo en esos dos pozos fríos que tienes por ojos responde dime háblame Matilde habla cuéntame siempre cuenta óyeme dónde estás niño oyes dónde estás porqué no me dices nada siempre callas mudo porque nosotras consumimos nuestros silencios en soledad y ahogamos nuestros silencios en soledad y nos ahogamos en su propio vómito del resto de palabas que se me pudren se me apelmazan mi cuerpo por dentro asesinan cárcel y solas unas dulces asesinas asesinan palabras
por dentro y porqué te hablo así y porqué quizás hoy pienso que no es ni la primera ni la última noche
o mundo o dolor o hombres que esperáis impávidos la huida de sus horas pero no es tanto su sacrificio como su auxilio su suicidio diario su homicidio cotidiano comienza sabes a las nueve de la mañana y termina a las doce y poco a poco parpadea entre el viento y marea entre sábana y sábana las doce horas malditas que te quedan por respirar y vivirás y vos y tu garganta
o tallo o viola ingrávida cortada porqué dejarte marchar marchitar cómo dar el golpe de honor porqué no dormir por un tiempo cómo bucear en medio de la tormenta
ooooooooooooooooooooooooo
Y dolían. Verdaderamente dolían aquellos equilibrios de funámbula de Matilde, que jugaba a la muerte con una pequeñita navaja.
-¡¿Qué haces estás loca?!
Oye Matilde esto ya va en serio deja eso…
Deja eso…
El filo quemaba mmmmmmmmm qué dulce abrazo por fin un contacto de sus vísceras a sus vísceras.
-Estás loca joderrrr….
Volvió a sentir esa sensación de óxido en los labios, finísimo beso. Sus pupilas imaginaron ser atravesadas por una procesión de pájaros salvajes.
Diosmiodiosmíodiosmíoooooooooooooooooo
Dianas apagadas al vacío sus ojos un golpe seco contra la piedra su cuerpo.
Al despertar su cuerpo permanecía frío. Su alma entera parecía salírsele del cuerpo, buscaba otro costado, se revolvía a veces quedándose pequeña y a veces grande.
Su boca, resecas las comisuras de los labios, quedó desfigurada, abierta, besando la piedra más fría aún en un beso mudo. Del tajo mudo, sólo quedaba un mordisco, ahora descosido y violáceo.
Cuando se levantó las manecillas desaparecieron. El reloj que incansablemente marcaba sus horas murió.
Desapareció la taza vacía de tila y leche calienta secas de tanto esperar, se desvaneció la lámina de luz que atravesaba el umbral de su puerta, vigilante inseparable de todas sus noches, desapareció el sabor agrio del agua o del café de la mañana.
La sangre latía dulce hacia ya tiempo.
Andábamos sin buscarnos
Pero sabiendo que andábamos
Para encontrarnos.
Volvió a ver la música. Se tendía elástica y parpadeante, muy cerca de donde ella estaba, allí, en aquella esquina reservada a los mendigos y a las parejas de estatuas de piedra viva.
Matilde se reincorporó.
El chico, brillantes sus ojos, posó su mirada atónito en ella.
- Ehhhhhhhh, hola… ¿Estás bien chiquilla?
-¿Yo?... Sí, claro,…estoy bien.
Estoy muy bien.
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15/11/2009 14:37
2ª Temporada en el infierno
.......
Cuento 1
Lluvia caía sobre el asfalto. Las paredes, las ventanas y los muros exhibían con una sobriedad casi militar la torpe desidia de una tarde de domingo.
El vaho de su voz, ennegrecido y espeso por la congestión nasal adhería los surcos de sus manos al cristal pegajoso aún.
- brrrr…qué frío…
-Sí. Aquí se está bien…hazme el favor, pásame esos papeles de allá.
-Sí, aquí tienes… ¿quieres algo más? Ahora vengo
-No, no te molestes,…no ….
Allí, en la cocina, la temperatura – no la del cuerpo, sino otra de más adentro - era distinta, ya era otra, más agradable.
Iba poco a poco, a cada paso, a cada tacto de cada objeto – el pomo de la puerta, el abrir de los cajones, el risrás de los cubiertos, nerviosamente enérgicos como su interior – íbase desprendiéndose poco a poco de una carga invisible que no lograba contener cuando le tenía cerca, ese frío peso muerto …
-Ya está. Toma, te gustará.
-Gracias…no tenías porque molestarte.
-Pero te gusta, ¿no?
-Sí, mucho…oye,
-¿qué?
Retuvo el tiempo con sus palabras.
Creo que eres demasiado amable conmigo. Demasiado.
Primero vino la contusión, luego el golpe; una piedra se caía a mil metros de altura sin que nadie pudiera ya detenerla.
-¿qué? No,no no no, tranquilo, no es ninguna molestia.
Sus dedos, suplicantes, engarzaban el café.
¿Qué demonios haces aquí muchacha?
¿Ahora qué?
-Tienes razón. Es tarde, te molesto. Me marcho, así podrás…
-Qué molestia, déjame explicarte, cuántas veces…
me tengo que ir, yo también estoy ocupada, ¿ves qué tarde? Mañana nos vemos, ¿vale?
-claro como quieras
-¡adiós!
-adiós…
Tras de él, ahora breve línea de espacio, sus tacones iban mordisqueando las calles mojadas. El repiqueteo iba perdiéndose en la lejanía, primero enérgico y rabioso, más allá, a lo lejos, en mansas gotas de lluvia.
----------------------
Menuda mañana, ¿cómo podría terminar el día si apenas sabía empezarlo?
Agitada, intentaba cerrar a empujones la mochila mientras apretaba entre sus labios un bolígrafo y la lista de libros que le quedaban por comprar.
Desde el primer momento de la mañana el reloj de su corazón disparaba los minutos, los segundos, la materia mensurable del tiempo se precipitaba en luces, imágenes fragmentadas, rostros fulgurantes que paseaban por la ciudad.
Parecía, quién sabe si por efecto o no del café, que todas las mañanas quisiera retar al mundo en una carrera frenética.
Su sombra, es decir, su recuerdo – que como caricia temblorosa estremecía todo su cuerpo – la perseguía todos los días desde el encuentro hasta la despedida, y se confundía entre las siluetas y los rostros desconocidos, se adueñaba de ciertos cuerpos y perfiles, amordazando sutilmente sus pasos a ciertos hombres y mujeres, jóvenes parejas que compartían su amor, tan fácil ondeaba su bandera a la mañana…
Me pregunto cómo debe de ser el después para estas personas- declara medio-susurrando- cómo…cómo creer que todo este desfile, esta gran mascarada, será real, tendrá una duración…más allá de esta mañana…
De pronto su cabeza y sus pensamientos tropezaron, sobresaltados.
-Mujer, en qué estás, no te me tragas de milagro
-¡Ay! Pero si…perdona, si es que voy medio dormida, mira, entre que tengo todas las mañanas el cuerpo al revés y entre el café y las prisas… ¡nada! ¡Que voy a matar!
-Ya ya ya ya ye veo, qué ritmo, bueno, ¿adónde vas si se puede saber?
-Pues D. a comprar unos libros , bufff, que no tengo ni para estudiar …
-Pues muy bien me vienes, precisamente yo iba a comprar unos…te acompaño.
Sus miradas se posaban impávidas en el escaparate de la librería, cualquiera hubiera tenido por aquello un deleite a la mirada salvo ellos dos.
Ya en la librería los ojos de se escapaban en un ir y venir constante- era imposible recordarle con la mirada, quieta, muerta, aunque la fijara en un punto invisible - zizzagueban,salturreaban aquí y allá en busca de un título, un nombre que añadir a su sabrosa colección de libros de poesía.
-¿Estás?
-Sí, ya está todo.
-¡Ahhh…! vaya forma de llover…bufff, poesía y días de lluvia, mala combinación.
-¡Ya echaba de menos tus toques melodramáticos!
La lluvia banhaba la ciudad en una pátina transparente, casi adolescente.
Las muchachas,empapados sus cabellos y sus faldas, atravesaban la ciudad con la ropa pegada al cuerpo- y no parecía importarles demasiado- mientras las calles, como brazos infinitos, que reflejaban el cielo abierto.
-Mmmm no me disgustan los paseos bajo la lluvia, ?y a tí?
-Buena idea. Vamos bajo esa terraza.
-Ojalá tuviera el mismo tiempo que tú para leer poesía...ufff..
- A ver...dejáme ver qué encuentro aquí..
Exhaló un suspiro de admiración, quizás de nostalgia de algo aún no aprendido...
-!Por qué todo esto nunca existirá! por qué lo sentimos más nuestro que nada, más que la piel y los huesos...
?acaso alguien puede amar así?
-Bueno, los románticos lo intentaron...y mira cómo acabaron...
-Pero , ?quién les susurró esas plabras, ? quién podían ir dirigidas?
¿y las canciones?¿de dónde sacaron las lágrimas, los lamentos, esos “aayyyyy” desgarrados que parecen arrancados del corazón…? ¿Puedes comprenderme?
¿de dónde viene ese amor, a dónde va…?
-ya sé, ya sé que te preocupa: que ni al menos a algunos de los ingenios que tanto escribieran de amor amaran realmente lo que escribieron, que ninguno supiera amar tanto como sus versos…
-sí, justo…
-sólo te diré una cosa: ¡aprende a amar antes de enamorarte de las palabras, o ellas te devorarán a ti! Quién sabe lo mucho o poco que sabemos de amor para que estas nos seduzcan…
-mmm…seducción fatal hahahah…
-ay yaa yaaaa….
-Parece que escampa… ¿te hace un cafetito?
- Ufff…imposible, mira que tenía que irme hace una hora o más…y entre cosa y cosa…
_Nada, que mis palabras te han seducido…anda muchacho…corre, que tendrás mucho que estudiar…
-Sí, …cuídate mucho…¿nos vemos mañana vale?
…..
-¿qué te pasa…? ¿¡te olvidaste de algo!?
Intentaba responderle, la mirada callada, muda, suspendida en el vacío.
-¿Eh…? No, no te preocupes, no es nada. Mañana quedamos hablamos lo de siempre niño.
Cuídatecuídate vale chao...
_ Adiós mujer…
///////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
Se apresuró a través de las máscaras, del débil equilibrio que les sostenía, huecos de piel en medio del escenario vacío, destinados a enfrentarse con otros huecos de piel.
De repente él allí mismo a poco pasos de la puerta él que la esperaba a ella.
La observaba desde esos ojos suyos negros de dureza brillante y limpia.
-Te esperaba
-¿De verdad…? Pero si yo misma pensaba…
-Vamos acompáñame…un paseo, te invito.
Todo su cuerpo parecía abrirse en flor, las piedras comunicaban a sus pies un extraño, agradable cosquilleo, el de su pecho latiendo febrilmente.
-¿Adónde vamos? –propuso ella-
-Donde quieras.
-¡Allí!
Podría estar paseando y paseando esperando y esperando era constante la sensación de quietud y movimiento que sentía a su lado: la de estar constantemente ensayando un papel que nunca iba a interpretar, un personaje que le era desconocido.
No, ese no era su personaje.
.
- Mmmm qué bueno el chocolate…
- Sí, mucho…
Escucha
¿Sí?
-¿Llevas mucho tiempo esperando?
-Eehhh… ¿esperando a qué a ti a mí a qué no no no no no no te entiendo qué…?
-Sí, lo noté,…lo noté, lo noto aún. Esperaste…esperaste a algo así, ¿verdad?
….
…esperando a esto, a este sitio, a tí y a mí…
…
-¿…desde cuándo?
-Yo…yo sólo espere…, a veces me apresuro, y ya ves, las cosas no me salen tan bien…me agolpo sobre tus palabras…
-Calla, déjame continuar… ¿desde cuándo llevas así, como medio dormida…?
-¿…dormida?
-Sí, dormida. Soñando medio despierta, levantándote dos veces por la mañana y no sé cuántas veces por la noche…,Cuánto tiempo malcomiendo, colgándote y descolgándote….de mí…
-¿…no te diste cuenta de que yo sí lo sabía, que los dos lo sabíamos…?
-Nunca te guste, ¿es eso, verdad?
-Aquella noche sí. Eras distinta. Brillabas. Sonreías. Bailabas como nunca. No esperabas al amor, ¡el te perseguía!
-¿¡Y tú qué qué qué qué querías qué quieres decirme porque he tenido que tragarme tanto silencio, todo tu silencio!?
¿Qué sentido hubiera tenido para ti un “te quiero”; un “me gustas”, si no era cierto? ¿esas eras las palabras que querías oír?
Yo te tenía un cariño, un fuerte cariño…
Me odié por tantas cosas…
No puedes odiarte, no puedes tratarse así, ¿me entiendes? ¿cómo te voy a querer si no…?
….
No era necesario tanto silencio, tantas lágrimas pudriéndose allí dentro de ti. Lo sé. Lo sabes, ¿verdad?
Sí.
¿Puedes quererte ahora?
¿Me quieres?
Sólo prométeme una cosa: si es preciso que digas algo, dilo, una y otra vez, si has de amar, ama fuerte e intensamente, como nunca, como sólo se puede amar a alguien que te merece, a alguien que te ama a ti y sólo a ti…
¿Lo sientes…? ¿lo sientes tanto como yo, si si sientes lo que yo…?
Sí lo sé y lo siento…
…
Calla.
///////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
El mundo sigue, quién lo iba a decir, y a veces latiendo apresuradamente como un tren en fuga, otras a pasos estancados, pero sigue.
Viaje o vida, ambos trayectos son el mismo camino, y nosotros como sus compañeros somos sus amantes terribles.
La persiana dejaba escapar débiles resquicios de luz, parpadeos que al traqueteo del tren desvelaban y a la vez le arropaban en un agradable estado de duermevela.
-Mmmm qué hora será…cuánto quedará…
Llevaba en su equipaje únicamente lo necesario: sus viejos vaqueros de guerra, dos o tres camisetas de usar y tirar, y su inseparable block-cuaderno-de-notas, en definitiva, un poco de nada y un nada de todo.
Allá lejos, muchos kilómetros atrás, dejó el equipaje más pesado, ése que no es conveniente llevar en los viajes largos, tan pesado que acaba convirtiéndose en un lastre de nosotros mismos.
-Oooooooooooooooaaaaaaaaaaaaaa- bostezó su compañera de vagón- buen día se ha levantado hoy, ¿verdad?
-Era una señora mayor pero al mismo tiempo infinitamente más joven que ella, de aspecto aventurero y fascinante.
-Sí, desde luego. ¿Cuánto quedará para llegar?
-No mucho: sólo mira la línea que perfila el mar, fíjate: es todita tal una delgadísima lengua de zafiros que bordea el cielo y la tierra, ya ves, qué maravilla…
Y era cierto: esa infantil emoción, esa espera deseada tras doce o más horas de viaje para ver el finísimo lomo del mar dibujando la silueta del horizonte siempre regresaba a ella fresca y distinta a la vez.
El Mar, ese mar, el único: en una sola mirada los ojos se abrían a todas las tonalidades del azul y parecía hundirse, perderse, flotar…para nunca volver…para siempre quedarse.
-Conoce usted este mar, ¿ya lo ha visitado antes?
-Me han llegado rumores de allá, desde la otra orilla…
-La otra orilla…
-Sí, desde atlántico, yo no soy hermana de este mar como tú.
-El atlántico brrrr ya lo recuerdo… ¿lo conoce bien?
-Claro. Conozco cada uno de sus recovecos, de sus salientes y entrantes, incluso esos minúsculos terrones que se pierden en los mapas…es bravo el mar atlántico, ¿sabes?
-Sí, ¡y muy frío!
-Hhhhahhhaha , no tanto, más bien recio a la piel diría yo.
-Ahá, o sea que ¡este mar le va a parecer calentón!
-Hhahahah chiquilla no vengo sólo por el mar…yo traigo conmigo mis leyendas acá, como tú esa destartalada maleta.
-“”Una noche, siendo yo muy joven,- él y yo teníamos unos dieciocho o diecinueve años- disfrutábamos de unas fiestas que se celebran allá en mis tierra, cómo llamáis…, mmm, ah, sí, “el solsticio de verano”, ¿la conoces?
Sí, San Juan.
-Eso es…Eran más de medianoche, y allí, ataviados solamente de la fría extensión del mar, le prometí que viajaríamos juntos lejos, sin maletas, sin puertos, sin más compañía que nosotros dos…hacia ese otro gran mar, el mediterráneo…””
¡Y aquí está usted! Pero… ¿y él?
-El siguió su vida y yo la mía…el mundo no acaba con aquel verano, el mundo no hacía más que comenzar. Él se casó, tuvo su familia y su felicidad, y mi vida, mientras tanto, ¡pues haciéndose y rehaciéndose, como siempre! ¡De los dos yo he sido la más trotamundos!
-Ha tenido usted una auténtica vida de cuento…
-Aaaa, no creas, no creo que sea tan diferente de tu historia… ¿Por qué tú también traerás una historia contigo, verdad? ¡Lo dicen tus ojos!
-¿Sí, de verdad? Ahhh, no creo, será la emoción del relato…¡o el brillo del mar que se contagia!...bueno lo cierto es que algo sí que hay por detrás de mi viaje…no se trata de una fantástica historia de amor como la suya, no, a mí me pasan cosas más pequeñitas…
-Estoy aquí por una promesa, pero no una promesa a una amante, o a un amigo, no,…no estoy aquí porque me he prometido a mí misma un poco de paz…llevo tiempo intentándome desanclar de un mal recuerdo, ¿sabe? Uno de esos que me persigue como alma en pena…No sé si me explico…
-Mmmm, tú buscas lo mismo que yo niña, y no es precisamente sentarte a mirar un mar desconocido…tú vienes aquí a mirar de frente, cara a cara a tu destino… ¿verdad? ¡tienes que saldar una deuda con tu destino! Algo dentro de ti se mueve…
-Tengo que acabar algo que dejé a medias.
-Eso es. Y creo que en eso el mar te va a ayudar, ¡verás! Siempre es buen amigo…
///////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
Como reloj de entre sus dedos se escapaba la arena, oro y plata de aquella orilla.
El mar soplaba fuerte, con todos sus pulmones, y con toda la voz de sus pulmones, y con la voz de sus pulmones la llamaba a su regazo.
Hacía frío pero aquella noche de San Juan una espléndida luna llena templaba mar y aire.
Disuelto el sudor, las lágrimas, el flujo de tanto llanto y dolor, dejaba desprender su silueta volutas de burbujas y pequeños oleajes. El cuerpo flotaba libre, sereno, despojado ya del veneno.
Soltó amarras.
Podía sentir el latido del mundo.
.............................
Cuento 2
Dejó el botecito de azol sobre el libro. Su corazón latía apresuradamente, cabalgando hacia dios sabe dónde.
Con esta llevaba más de quince noches sin dormir, pero de qué servían los números, las cuentas, a aquellas alturas, cuando en el calendario, ajadas y cansadas de posar rígidas las hojas de febrero, también clamaban a gritos que las arrancaran de la pared.
Lo peor de todo- y ella bien lo sabía- ¿qué especie de juego sádico era aquel? –era como Matilde rememoraba cada noche las razones perdidas, olvidadas ya, de su insomnio, como se inventaba sombras chinescas en un intento fúnebre de equilibrar su cuerpo con la oscuridad.
-Una tila, por favor.
Hacia tiempo que aquella señora de extraño aspecto y extraña edad la observaba.
-¿estás bien hija?¿estás enferma?
-Sí, sí…estoy bien.
Matilde se incorporó, entonces se dio verdadera cuenta de su posición, del espacio que ocupaba su cuerpo en aquel momento, de la rigidez que la atravesaba del talón a los hombros.
Sintió repentinamente un frío medular a sus espaldas. Los ojos atigrados de la vieja querían arrancar algo de los suyos.
-La cara enterita como la luna.
-¿Cómo dice?
-La cara enterita como la luna, ay, niña, esto no es nada bueno. La luna es una niñita muerta, ¿lo sabías? Su carita blanca brilla pero su alma está hueca…
-La luna… ¿¡qué quiere decirme, que tengo el alma muerta?!
-No, pero te está comiendo algo por dentro…No duermes ya, como ella. Mira que ella es un astro muerto, y si brilla es porque toda la noche da vueltas y vueltas hasta enseñar su carita, su carita pálida. ¿No lo entiendes?
Matilde enmudeció. La tisana se deslizó lenta y ávida por su garganta. Intentó buscar esa luna en su reflejo, en el fondo de su vaso, y no vio más que sus dos ojeras anilladas por la honda oquedad de las pupilas.
Se sumergió en su taza. Tragó los últimos sorbos gota a gota gota a gota. Se preguntaba si las doce horas de estricta, pura e inviolable soledad que le restaban del día serían tan fáciles de consumir.
A la salida del café todo era luz, todo flotaba. Se sorprendió como nada más cruzar la puerta el mundo era liviano y claro a sus pies y cedía el peso sobre sus hombros para llevarla en volandas a las calles, a las luces, al brillo que desprendían los colores en el puesto de frutas minúsculo donde un tendero minúsculo también le guiñaba un ojo o quizás el sol se colaba entre sus párpados, allí, donde presenciar el maravilloso bamboleo que aquí y allá atraía a los estudiantes siempre jóvenes o indefinidamente los mismos.
El sol picoteaba la plaza en distintas pinceladas ora pigmentos tornasolados ora madera ámbar violeta oro.
En aquel instante la vida era eso.
Era ese aquel montón de gente aparentemente inarticulado, inconscientes de su propia coreografía, de esa danza misteriosa que como aves les atrae en desbandada salvaje.
Y era cierto.
Una vivaracha bandada de jóvenes la rodeaba desde todos los flancos de la plaza. Era hora de caminar y caminar, persiguiendo la sombra de sus pasos, salpicoteando el asfalto en una figurada rayuela.
Fragmentada en miles de personas, en miles de tequieros, losientos, rostros apagados y encendidos, también contaminados por aquella corriente humana, abrazó intensamente aquel instante, en él reposaba su particular flechazo de la mañana.
Se trataba de una pareja de comediantes convertidos en estatuas, abrazados verdaderamente como dos torsos y como dos brazos de piedra. Rememoró una y mil veces escenas de amor, evidentemente soñado.
Como dos rosas se engarzaban sus labios del engranaje de sus cuerpos, del encaje de aquel beso ni el mismo viento podía derrumbarlos. Sus cuerpos parecían hechos para la eternidad, para el mismo tiempo en que sus brazos y sus labios se conocieron por primera vez. Parecía como si la carne aborreciera la presencia del vacío entre surco y surco de piel, de cabellos, de suspiros, y lucharan por conquistar su territorio.
Pura heroicidad, sentarse sobre la cima del mundo-que en aquellos segundos se trataba de los últimos escalones del palacio-y observar su música con los ojos bien despiertos. Sin torcer la mirada, intentaba rozar la suya.
A través de esa música podía poner imágenes a las imágenes: el incansable malabarista, siempre puntual a su cita, las risas bronces de las rubias Erasmus, o la voz olvidadiza de los cantautores, centauros callejeros.
Por un instante, el tiempo se rasga y tras de sus grietas aparece él. Una insinuación, un atrevimiento…o simplemente pura imaginación.
-¿Tienes papel?
-Eh…sí sí, ten… ¡ah no! Perdona, no tengo…
¡Qué estúpida!
Cualquiera…
Mediaba una distancia de notas y colores, artificiales encantos de la mañana, acompañados por el sopor del verano y el tufo de la hierba.
Se quedó sola, ella y sus ojos.
Rastreó todo el tiempo que le quedaba, las horas mismas sucedían a los pasos, los pasos a los murmullos apagados de la tarde, el gorgoteo de los pájaros a los gañidos de los gatos en celo.
Se quedó solo.
Entonces y solo entonces ella sintió como su cuerpo era bombeado por su corazón, la compañía insistente de sus latidos y el paso incipiente, moroso o agitado de su sangre en sus venas bajo su piel cerca de ese lugar.
Ahora
-Hola
-Hola
-Qué sólo está esto, ¿verdad?
-Sí, vaya.
-Oye cómo te llamas yo Matilde
-¿Cómo?
-¿Cómo te llamas?
-Andrea
-¿Eres de aquí?
-Sí, bueno, no del todo…tengo una manía mía por andar de un lado para otro..
-Oye, …tocas muy bien.
-¿Sí? Bueno, qué va, sólo es acompañamiento.
-Por qué no tocas esa de…
Los silencios de Matilde le sabían a desprecios o desintereses del otro, esta vez atizó fuerte las bridas. Era un reto, una tregua satisfactoria.
-¿Tienes algún sitio adónde ir?- aventuró ella-
-¿Y tú?
-Yo,…no creas…simplemente paseo, creo que estoy de paso por este mundo, ¿sabes?
-Conozco un rinconcito donde estar tranquilos, ven, te enseño.
Yo nunca me niego a nada para qué eso es como acuñar el camino, tragarse los guijarros del camino como cada día…
Y otra vez las risas, esas caricaturas deformes de ebriedad, unosabercuándónde…
-¿Fumas?
-…Sí, ¿Por qué no?
-Tú y yo tenemos algo en común chica
El mundo qué valí, qué valía el mundo durante esos segundos…todos los momentos de su vida cabían en aquel instante.
Materiasolidaliquida hinchableinflamable bebible haz de luz hormiguea la piedra entre mis manos no sabes no crees no pruebas lo que dios es arena lo que tienes en la boca oh flores espera atisbo busco me hundo en esos dos pozos fríos que tienes por ojos responde dime háblame Matilde habla cuéntame siempre cuenta óyeme dónde estás niño oyes dónde estás porqué no me dices nada siempre callas mudo porque nosotras consumimos nuestros silencios en soledad y ahogamos nuestros silencios en soledad y nos ahogamos en su propio vómito del resto de palabas que se me pudren se me apelmazan mi cuerpo por dentro asesinan cárcel y solas unas dulces asesinas asesinan palabras
por dentro y porqué te hablo así y porqué quizás hoy pienso que no es ni la primera ni la última noche
o mundo o dolor o hombres que esperáis impávidos la huida de sus horas pero no es tanto su sacrificio como su auxilio su suicidio diario su homicidio cotidiano comienza sabes a las nueve de la mañana y termina a las doce y poco a poco parpadea entre el viento y marea entre sábana y sábana las doce horas malditas que te quedan por respirar y vivirás y vos y tu garganta
o tallo o viola ingrávida cortada porqué dejarte marchar marchitar cómo dar el golpe de honor porqué no dormir por un tiempo cómo bucear en medio de la tormenta
ooooooooooooooooooooooooo
Y dolían. Verdaderamente dolían aquellos equilibrios de funámbula de Matilde, que jugaba a la muerte con una pequeñita navaja.
-¡¿Qué haces estás loca?!
Oye Matilde esto ya va en serio deja eso…
Deja eso…
El filo quemaba mmmmmmmmm qué dulce abrazo por fin un contacto de sus vísceras a sus vísceras.
-Estás loca joderrrr….
Volvió a sentir esa sensación de óxido en los labios, finísimo beso. Sus pupilas imaginaron ser atravesadas por una procesión de pájaros salvajes.
Diosmiodiosmíodiosmíoooooooooooooooooo
Dianas apagadas al vacío sus ojos un golpe seco contra la piedra su cuerpo.
Al despertar su cuerpo permanecía frío. Su alma entera parecía salírsele del cuerpo, buscaba otro costado, se revolvía a veces quedándose pequeña y a veces grande.
Su boca, resecas las comisuras de los labios, quedó desfigurada, abierta, besando la piedra más fría aún en un beso mudo. Del tajo mudo, sólo quedaba un mordisco, ahora descosido y violáceo.
Cuando se levantó las manecillas desaparecieron. El reloj que incansablemente marcaba sus horas murió.
Desapareció la taza vacía de tila y leche calienta secas de tanto esperar, se desvaneció la lámina de luz que atravesaba el umbral de su puerta, vigilante inseparable de todas sus noches, desapareció el sabor agrio del agua o del café de la mañana.
La sangre latía dulce hacia ya tiempo.
Andábamos sin buscarnos
Pero sabiendo que andábamos
Para encontrarnos.
Volvió a ver la música. Se tendía elástica y parpadeante, muy cerca de donde ella estaba, allí, en aquella esquina reservada a los mendigos y a las parejas de estatuas de piedra viva.
Matilde se reincorporó.
El chico, brillantes sus ojos, posó su mirada atónito en ella.
- Ehhhhhhhh, hola… ¿Estás bien chiquilla?
-¿Yo?... Sí, claro,…estoy bien.
Estoy muy bien.
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15/11/2009 14:37
estación de pausa
de viernes 1 de enero de 2010 de Marián
.....
al contrario como me pasaba antes, no me debilito ante los golpes sino que creo que mi identidad
se va formando y estabilizando cada vez más, antes era como un barcucho frágil en medio del temporal, ya ahora me agarro al mástil aunque las mareas tiren fuerte...creo que ya no me caeré nunca más
...
tout est, en mÊme temps, si admirable, si éclatante, et presque surrealiste..., Être ici finallement...mais justement pour ce-là c´est la chose la plus réelle à la que je peux croire maintenant...les mémoires de cet été elles me semblent mÊme plus irréelles et surrealistes que tous mes moments vecus ici, à cet moment précis...
...
aunque aqui "nao se-passa nada" como dicen aquí, la luz, el sentir y el ritmo de la gente me dan una buena recarga de espíritu que hasta me acoge en mis sentimientos de autocontemplación - esa soledad querida que a veces uno guarda y a la que se alberga...quizás más que por nostalgia de sí mismo que por nada ajeno.-perder, no he perdido nada en llegar a aquí.
...
la distancia es el mejor bálsamo del corazón...aleja de malas ondas y acerca a las positivas
....
la seule certitude de la vie, et toi ma pétite me l´as très bien aprise, c´est qu´on est ici sur la terre pour vivre et pas se complaindre...et alors cela va Être ma mission dès cet instant, mÊme si je suis déjà un peu fatiguée de voyager et de tout manquer... je suis ici dans le vrai coeur vert du portugal, presque perdue comme une petite montagnarde, une petite paisanne entre la solitude et la calme d´un village-ville, encore à la recherche mais pas abattue, corageuse et motivée pour recommencer un nouvel an...-
LA LENTE CHUTE AUX ENFERS
....
a veces el camino al paraíso pasa por el infierno
...
c´est difficile de ne pas succomber à la tentation, puis c´est tellement bon d´avoir quelqu´un à serrer dans ses bras, et c´est bon aussi d´ètre aussi soi-mème dans le bras d´un homme mais après ça fait souffrir...[...] détruire, t´entrainer dans sa chute...
.....
fui tantas veces hacia el final de la noche/ recorrí galerías/ transité sus moradas/ practiqué sus ritos/ bebí de su copa/ me dejé caer/ sinuosamente/ hacia el ojo del huracán/ y allí/ acompañada de viento y esqueletos/ ausculté la muerte/ dulce/allí/ palpé y desmigajé sus entrañas/ mis entrañas/ tus entrañas/ danzamos borrachos/ hasta que perdimos el centro de la ebriedad/y en apenas un minuto/ en lo que dura la caída o la creación de todos tus infiernos/ caíamos rendidos/ rostro contra rostro/ arropados al arrullo de nuestra derrota.//
mercado negro de emociones
de viernes 1 de enero de 2010 de Marián
pequeñas derrotas / petits échecs *******************************************
contrabando/
vendo mis cicatrices y heridas
al mejor postor
subasto mis batallas y derrotas
en intercambio de pieles y cuerpos extasiados
de alcohol y desagana
tatuajes efímeros
cubren mis ojos
piel y carne
devastados por el tiempo
contrabando besos
por grietas
abismos por pequeñas euforias de un día
y resacas de media vida
por una eternidad de espinas
consumir contigo
la mínima y última tregua al cielo
********************************
paralelo al paraíso/
tendido y no tocado
herido y no sangrando
narcótico de diseño
creado especialmente
para engancharse al
olvido
bajo la banda sonora de
asmáticos silencios
se somete la princesa al lacayo
el siervo desmigaja sobre su espalda
pedazos de derrotas y antiguos
navíos varados
*******************************************
me asomo a las cuencas de tus ojos/
como se agarran a ella los borrachos
o los naufrágos a la barra inundada del bar
en medio de la tormenta
cómo puedo verte
allí en lo profundo
de tus ciénagas, anclado en tí mismo
puedo verte
allí donde la piel no existe
y no te cubre el metal ni su óxido
allí quien te rastrea se cae
estrepitosamente
y emerge de nuevo tras la batalla
después de anegarse una y mil veces
por todos los círculos del infierno
allí calladamente y para siempre
resuena el aútentico eco de tu voz
y no su ronca sombra
te oigo, soy yo quien te oye
aquí cerca
cuando los otros no te oyen
te veo, soy yo quien te ve
aunque tu te escondas detrás
de tus ojos
************************************************************
una versión defectuosa y cobarde
del amor/
sus males,
menores
parodiar un te quiero entre vodka y ron
saborear besos a dentalladas
y mordiscos
manejar con los dedos
torpes como un niño
tu cabeza
también deshabitada
de alegrías o tristezas
amor u odio
vacíos y sedientos
destapamos las últimas
llamaradas de los cuerpos
(III)
de los 22 a los 24
......
Retrato a oscuras
Cuerpo de soldado herido y vencido en la
batalla
dorado costado dispuesto sólo para
mis ojos
tu belleza amanecía
así entera extendida presta al combate y
a la caída
cuerpo de barro, de barro forjado y de hierro fundido
pronto a la lucha y la caricia
mi hambre asedia los caminos tatuados de tu carne
acecha la huella callada de su tersa blandura
hágase tu piel en mis labios
......
Retrato a oscuras
Cuerpo de soldado herido y vencido en la
batalla
dorado costado dispuesto sólo para
mis ojos
tu belleza amanecía
así entera extendida presta al combate y
a la caída
cuerpo de barro, de barro forjado y de hierro fundido
pronto a la lucha y la caricia
mi hambre asedia los caminos tatuados de tu carne
acecha la huella callada de su tersa blandura
hágase tu piel en mis labios
POEMAS (II) De los 19 a los 22
GAVIOTAS
Cómo lloran riendo las gaviotas .
Gritan afónicas en busca de las raíces
que contiene el pulso empedrado
del mar
A veces al fondo del mar cantan
sus quejas , riendo hasta romperse
las bocas
Por la noche esmaltan el cielo
con cintas de sangre negra .
Quieren que el mar parta su pecho
contra las rocas .
........
MAR
Delicada fuerza que se apodera de mis brazos,
es tal el poder con el que envenenas de amor mis sentidos
Mis ojos despiertan a la llamada de tu música
para volver a los latidos de una vida olvidada
Morir en tí es vivir eternamente.
Vivir en tí es soñar las heridas dulces.
Desprendiéndose el color de mi piel, ya vuelta en arena
Derramándose la tierra en mis ojos, el agua es su dueña
Deseo amarte en la sangre de tus besos salados
Nunca más volveré a hablar a la tierra
y nunca más pisar su carne de piedra
.....
“EN TIERRA DE NADIE”
A mil kilómetros de tu corazón
y un palmo de tu boca .
Me columpio del pellejo de tus besos .
Soy la trapecista que tantea
tus formas perdidas ,
quemándome el cuerpo a cuerpo.
Acróbata de tierra que amenaza
con cortarle los hilos a tus sombras.
A mil kilómetros de tu cuerpo
y a una brazada de tu aire .
y a una brazada de tu aire .
De tu boca a mi boca
silencio comiéndose el silencio .
Estoy luchando sola
en tierra de nadie.
Me atrinchero entre las
cicatrices de tus caricias .
Amándote sola
en tierra de nadie .
.....
SIENTO
Siento cómo te pudres lento
Flor
Flor
Desde dentro de mis entrañas
Ansío recogerte desde el estercolero
Todas las mañanas
Siempre a la misma hora
Amanecer de pétalos desperezándose
Como se despereza de la mugre
harapientas madejas de papel
qué sol ... qué ayer, qué
ayeres no pude tocar en tu
regazo
me pierdo lejos
y tú tan cerca
....
A RAS DEL TIEMPO
te amo a ras de las fronteras
sólo- porque no
te
conozco
anclo mis ramajes
en tierra baldía trazo
huellas yermas en
su carne
me sabe mejor tu rostro
virgen antes de desatarlo
mis manos
para mi boca las formas
Más recónditas de los besos
Que nunca me has dado
Arropada en el llanto
Hueco cotidiano excavado
Al lado izquierdo de mi costado
Confundo su música con la de
La lluvia o es la tuya propia ?
A ras del tiempo de los
Disparos
Por no conocer tu nombre
Te amo
.....
AVANT NUIT
MEZZANOTTE
MEDIANOCHE
Del costado izquierdo de mi alma
Dos calles más abajo de esta
Ciudad deshabitada que es
Mi cuerpo ,
desde el último rompiente de un mar helado
y solo
me adormezco al arrullo , al arropar de
la noche
más allá de la medianoche , cuando las
aguas comparten su calor con la tierra
despliegan su manto para desnudarme
de nuevo soy yo contra yo
desnuda ante mi
te me escapas y huyes se me olvida
poco a poco tu nombre
del costado izquierdo de mi alma
.....
DOROTHY
Llevo conmigo
el equipaje justo
para un largo viaje:
mi corazón de paja
húmedo de
tantas lluvias,
una pequeña habitación
que es ésta y todas las
habitaciones
-tu madre
tus hijos
los míos
también dormirán y morirán en
ella-
el semblante siempre
espejo
para reflejar en un día
todo lo amargo y dulce
mis pulmones abiertos
como caja de música
y
el paso ligero del caminante
que no le importa
perderse en el ancho mar
por única o última vez
náufragos y vagabundos
cascabeles
serán
mis pies
siguiendo siempre
el camino de baldosas amarillas
LA VOZ APRENDIDA
(I)
desde los 16 a los 19
.....
TU Y YO SOLAS NOCHE
Tú y yo solas ,noche
Tú y yo solas
Pues la miseria de la humanidad se desvanece sobre tu reino
Y tu magia me invade hacia el vacío
Vacío de negrura infinita
No más voces
No más pasos
No más ruidos
Sólo la música de tu melodía rutilante
¡Oh!¡Eres reina! Cubres con tu manto inmenso
La muerte paseándose en tumbas de asfalto
Acongoja tus pisadas
Alma ruin de ser errante
Porque noto el rugir de tu belleza
Belleza que grita en la agonía de lo insignificante
Pero nadie te escucha
Y nadie te observa
Más dos sombras noctámbulas funden labios y almas
Bajo tu áurea
Áurea de la noche¡Abraza mi espíritu en sueños!
.......
OJOS DE MUERTE
Echaré toda la sangre que mi boca despida
Pues esta noche llegó el momento de medir mis días
Vida en muerte y muerte en vida...
Que esta flor de metal se transforma en heridas [...]
......
CANCIÓN SIN NOMBRE
Canción sin nombre.
El nombre que escribieron las estrellas
en su eterno palpitar.
Canción arrebatada al tiempo.
Canción dueña del color de los sueños ,
tu voz pertenece a la edad del Universo.
Extendiéndose hacia los límites del delirio
tu sonido ciego se convierte
en un placer mudo.
Notas invisibles se posan ,inertes ,
sobre el rostro del mundo.
En la muerte aparente de estas manos de hombres,
resucitamos a tu encuentro,
hacia la luz de los siglos.
.....
CANCIÓN DE CUNA
Vuelve a tus sueños
Princesa muerta
Vuelve .
Y empápate de ellos.
No temas a la locura, princesa muerta,
no temas.
Yo estaré a tu lado.
Dibujando la sombra de tu soledad , paraíso perfecto
Abrigandóme al calor de tus huellas,abrazo helado
Regresa a mis ojos,
Niña perdida
Y entierra bajo tus párpados
Aquel oro con el que bordaste mi anterior rostro
Y en el silencio de este momento
Resucitaré en tu humilde desierto
Surcando las nubes de papel de este cielo :
Allí ,donde existen tus sueños.
desde los 16 a los 19
.....
TU Y YO SOLAS NOCHE
Tú y yo solas ,noche
Tú y yo solas
Pues la miseria de la humanidad se desvanece sobre tu reino
Y tu magia me invade hacia el vacío
Vacío de negrura infinita
No más voces
No más pasos
No más ruidos
Sólo la música de tu melodía rutilante
¡Oh!¡Eres reina! Cubres con tu manto inmenso
La muerte paseándose en tumbas de asfalto
Acongoja tus pisadas
Alma ruin de ser errante
Porque noto el rugir de tu belleza
Belleza que grita en la agonía de lo insignificante
Pero nadie te escucha
Y nadie te observa
Más dos sombras noctámbulas funden labios y almas
Bajo tu áurea
Áurea de la noche¡Abraza mi espíritu en sueños!
.......
OJOS DE MUERTE
Echaré toda la sangre que mi boca despida
Pues esta noche llegó el momento de medir mis días
Vida en muerte y muerte en vida...
Que esta flor de metal se transforma en heridas [...]
......
CANCIÓN SIN NOMBRE
Canción sin nombre.
El nombre que escribieron las estrellas
en su eterno palpitar.
Canción arrebatada al tiempo.
Canción dueña del color de los sueños ,
tu voz pertenece a la edad del Universo.
Extendiéndose hacia los límites del delirio
tu sonido ciego se convierte
en un placer mudo.
Notas invisibles se posan ,inertes ,
sobre el rostro del mundo.
En la muerte aparente de estas manos de hombres,
resucitamos a tu encuentro,
hacia la luz de los siglos.
.....
CANCIÓN DE CUNA
Vuelve a tus sueños
Princesa muerta
Vuelve .
Y empápate de ellos.
No temas a la locura, princesa muerta,
no temas.
Yo estaré a tu lado.
Dibujando la sombra de tu soledad , paraíso perfecto
Abrigandóme al calor de tus huellas,abrazo helado
Regresa a mis ojos,
Niña perdida
Y entierra bajo tus párpados
Aquel oro con el que bordaste mi anterior rostro
Y en el silencio de este momento
Resucitaré en tu humilde desierto
Surcando las nubes de papel de este cielo :
Allí ,donde existen tus sueños.
DIARIO DE HUIDA
de Marián
1ª parte, junio 2007
Cómo empezar…tengo que contarlo todo, contarlo, y hacerlo más real que una foto, un puño, un suspiro de exhalación que se pierde en la multitud y en el tiempo.
Escribo desde el centro del laberinto de Marzhan Park tras guiar a mis compañeras alemanas al camino (la fuerza compensa la falta de estrategia, me bastó con subir a una piedra para descubrir el camino…)
Qué puedo decir tras 5 meses en Serbia, que, aunque dolorosos y grises, o monocromos, de un color, esencia o olor difícil de aprehender, de poner un nombre; pasaron como un sueño en un abrir y cerrar de ojos, tras dos días en Berlín, he palpitado, he sentido, he comunicado y descubierto multitud de colores, de rostros, de caminos más diversos y abiertos que allí. Es curioso como aún medio sabiendo que venía aquí absolutamente sola y tendría que manejarme absolutamente sola por la ciudad, he podido crear un espacio, un movimiento ligero a través de la ciudad, la ciudad te muestra agradable sus pasos y tú al final encuentras el camino.
Tras mi primer día, totalmente tradicional visitando Alexander Platz y cercanías, me he reconfortado verdaderamente con mis expectativas. Hasta ahora nunca imaginé que una ciudad así me iba a atraer tanto. Pero, peculiarmente, tiene todo lo que deseaba y echaba en falta de una cosmópolis (que es lo que es, más que una metrópolis): orden, abertura infinita de las calles, una asimilada idea general de la higiene y la educación.
Los momentos de soledad se compensan con las sonrisas del local, una auténtica explosión de colores formas y tendencias que no podría describir en una sola línea, es increíble como Berlín ha podido desarrollarse, expresarse como una explosión meditada de culturas, razas, idiomas y ritmos tan distintos tras la catástrofe, como ha asimilado para sí la memoria del horror para convertirse en un país más fuerte, más tolerante y abierto, crítico consigo y con el resto.
Después de admirar no sólo la harmonía sólida, y contra mis prejuicios, nada fría, sino espectacular y brillante en sí- de los monumentos, del Gran Berlín Antiguo, me adentré el segundo día en los recovecos menos esperados de la ciudad, visité una especie de Lavapiés1 – Fuencarral2 en el corazón de Berlín Este, Scheluisches Tor, un auténtico ejemplo de asimilación y fusión, de la integración de multitud de inmigrantes. Me sorprendió ver el porcentaje de español que he escuchado aquí, y no hablo de turistas…junto con la interpretación joven y libre de un nuevo Berlín que ya crítica hasta los propios orígenes de sus emigrantes (así, vi un mural latino anti-español aquí…); al mismo tiempo, recupero el calor de una mirada cazada a quemarropa por un sabediosdedónde berlinés de terraza, paseo sin miedos ni tensiones entre una gran concentración de árabes y africanos –no como en Lavapiés, creo, mucho más insegura; y, como sentía toda la fuerza de mi soledad como un viento fuerte que impulsaba mi libertad; caminando por la Avenida del15 de Junio; bajo el recuerdo de las bellísimas y últimas palabras de Xavier, me rendía feliz al privilegio de poder perderme para reencontrarme en el tiempo recóndito de lo hermoso y vacilante.
Cuando, escucho las voces que se responden, a uno y otro idioma, y se sonríen y se comportan con el mismo brillo de miradas, pienso, el mundo está en el mundo, la gente, las personas, somos un trozo, ineludible de cada parte de tierra que está continuamente latiendo y en contacto con otras que se mueven a su ritmo, en el mismo camino, y en otros que quizás no se perdieron sino que descansan para recuperar el sentido y de nuevo reencontrarse. Cómo un círculo perfecto pleno de redes abrazo el ciclo del mundo y me siento tan mínima como orgullosa de ser parte de él.
(Lande der Ideen, la tierra de las ideas)
18. 06. 07
POSTALES DE BERLÍN
(…)
-Los asientos decorados del metro, estilo arte pop y neopunk. Genial. Simplemente genial.
-Los pedazos de edificios decorándose hasta el cielo, en S Tor, defendiendo un grito en medio de la construcción.
-Descubrir la inmensidad y planicie sin límites del cielo de Berlín en Marzhan Park.
-Ciertas miradas furtivas de miedo o de deseo contenido, cazadas en el ritmo vertiginoso del metro, o en las calles de la ciudad.
-La monumentalidad que atraviesa, a veces, un suspiro mío, cuando en la lejanía se mezclan la línea del horizonte de Av15 junio y el atardecer.
-Postal musical: (imaginada en el silencio) El vacío estremecedor provocado por el “bunker”, la sala de cadáveres a imitación y memoria de las víctimas del holocausto, en el museo judío.
-(23.06.08) el atardecer en los puentes que limitaban Berlín este y oeste, der Brocken, los puentes que unen y separan, se reencontrarán en un abrazo a través del tiempo, del espacio.
Frei: libre
Freiheit: libertad
1 Barrio de emigrantes árabes, indios y de demás pelaje de Madrid
2 Barrio castizo de raigambre típica española de Madrid, como S. Martín
1ª parte, junio 2007
Cómo empezar…tengo que contarlo todo, contarlo, y hacerlo más real que una foto, un puño, un suspiro de exhalación que se pierde en la multitud y en el tiempo.
Escribo desde el centro del laberinto de Marzhan Park tras guiar a mis compañeras alemanas al camino (la fuerza compensa la falta de estrategia, me bastó con subir a una piedra para descubrir el camino…)
Qué puedo decir tras 5 meses en Serbia, que, aunque dolorosos y grises, o monocromos, de un color, esencia o olor difícil de aprehender, de poner un nombre; pasaron como un sueño en un abrir y cerrar de ojos, tras dos días en Berlín, he palpitado, he sentido, he comunicado y descubierto multitud de colores, de rostros, de caminos más diversos y abiertos que allí. Es curioso como aún medio sabiendo que venía aquí absolutamente sola y tendría que manejarme absolutamente sola por la ciudad, he podido crear un espacio, un movimiento ligero a través de la ciudad, la ciudad te muestra agradable sus pasos y tú al final encuentras el camino.
Tras mi primer día, totalmente tradicional visitando Alexander Platz y cercanías, me he reconfortado verdaderamente con mis expectativas. Hasta ahora nunca imaginé que una ciudad así me iba a atraer tanto. Pero, peculiarmente, tiene todo lo que deseaba y echaba en falta de una cosmópolis (que es lo que es, más que una metrópolis): orden, abertura infinita de las calles, una asimilada idea general de la higiene y la educación.
Los momentos de soledad se compensan con las sonrisas del local, una auténtica explosión de colores formas y tendencias que no podría describir en una sola línea, es increíble como Berlín ha podido desarrollarse, expresarse como una explosión meditada de culturas, razas, idiomas y ritmos tan distintos tras la catástrofe, como ha asimilado para sí la memoria del horror para convertirse en un país más fuerte, más tolerante y abierto, crítico consigo y con el resto.
Después de admirar no sólo la harmonía sólida, y contra mis prejuicios, nada fría, sino espectacular y brillante en sí- de los monumentos, del Gran Berlín Antiguo, me adentré el segundo día en los recovecos menos esperados de la ciudad, visité una especie de Lavapiés1 – Fuencarral2 en el corazón de Berlín Este, Scheluisches Tor, un auténtico ejemplo de asimilación y fusión, de la integración de multitud de inmigrantes. Me sorprendió ver el porcentaje de español que he escuchado aquí, y no hablo de turistas…junto con la interpretación joven y libre de un nuevo Berlín que ya crítica hasta los propios orígenes de sus emigrantes (así, vi un mural latino anti-español aquí…); al mismo tiempo, recupero el calor de una mirada cazada a quemarropa por un sabediosdedónde berlinés de terraza, paseo sin miedos ni tensiones entre una gran concentración de árabes y africanos –no como en Lavapiés, creo, mucho más insegura; y, como sentía toda la fuerza de mi soledad como un viento fuerte que impulsaba mi libertad; caminando por la Avenida del15 de Junio; bajo el recuerdo de las bellísimas y últimas palabras de Xavier, me rendía feliz al privilegio de poder perderme para reencontrarme en el tiempo recóndito de lo hermoso y vacilante.
Cuando, escucho las voces que se responden, a uno y otro idioma, y se sonríen y se comportan con el mismo brillo de miradas, pienso, el mundo está en el mundo, la gente, las personas, somos un trozo, ineludible de cada parte de tierra que está continuamente latiendo y en contacto con otras que se mueven a su ritmo, en el mismo camino, y en otros que quizás no se perdieron sino que descansan para recuperar el sentido y de nuevo reencontrarse. Cómo un círculo perfecto pleno de redes abrazo el ciclo del mundo y me siento tan mínima como orgullosa de ser parte de él.
(Lande der Ideen, la tierra de las ideas)
18. 06. 07
POSTALES DE BERLÍN
(…)
-Los asientos decorados del metro, estilo arte pop y neopunk. Genial. Simplemente genial.
-Los pedazos de edificios decorándose hasta el cielo, en S Tor, defendiendo un grito en medio de la construcción.
-Descubrir la inmensidad y planicie sin límites del cielo de Berlín en Marzhan Park.
-Ciertas miradas furtivas de miedo o de deseo contenido, cazadas en el ritmo vertiginoso del metro, o en las calles de la ciudad.
-La monumentalidad que atraviesa, a veces, un suspiro mío, cuando en la lejanía se mezclan la línea del horizonte de Av15 junio y el atardecer.
-Postal musical: (imaginada en el silencio) El vacío estremecedor provocado por el “bunker”, la sala de cadáveres a imitación y memoria de las víctimas del holocausto, en el museo judío.
-(23.06.08) el atardecer en los puentes que limitaban Berlín este y oeste, der Brocken, los puentes que unen y separan, se reencontrarán en un abrazo a través del tiempo, del espacio.
Frei: libre
Freiheit: libertad
1 Barrio de emigrantes árabes, indios y de demás pelaje de Madrid
2 Barrio castizo de raigambre típica española de Madrid, como S. Martín
LLUVIA EN MITAD DEL DESIERTO
A veces cae lluvia en mitad del desierto, no importa si cae en forma de piedras, arena o sequedad dispersada en sal o raíces secas, pero refresca de la misma manera que refrescan dos gotas de lluvia frente a dos gotas de tormenta.
Resulta díficil desapegarse del recuerdo cuando aún no he formulado las reglas, las maneras de catapultar el olvido con otras memorias, con la memoria de lo vivido aquí, porque aún todo resulta naciente, virgen e intacto, como esperando que lo despierten de su largo sueño.
Puede que simplemente la que este dormiendo sea yo y no quiera despertar nunca de su largo letargo, que me imponiera forzosa y casi antinaturalmente esta especie de ensimismamiento necesario después de dìsparar todas mis fuerzas, quizás con estruendosas consecuencias, este verano y parte de septiembre...
Quizás no sea tan cruel permanecer callada tanto tiempo para aprender a medirle las costuras al silencio, saber donde poner la aguja y el alfiler, la puntada y el ojal de cada sentimiento, palabra o suspiro retenido...
Qúizás no sea tal el encerramiento que yo me empeño en ver, noche tras noche, obligado y no merecido, sino sencillamente una recogida de alas, un replegar de ánimos exacerbados, un esperar callado, calmo, y denso al no sé que del después.
Después de todo, no era tan duro volver a la soledad, a mí misma, a la sana pereza de esperar las cosas ver y no agitarlas para su venida.
Pues después de tantos ánimos malgastados, en anteriores paradas y estaciones, en enraizarme o invertir mis emociones en supuestas amistades, razones para un te echo de menos o aquí estoy yo mis raíces y mi gente me doy cuenta ahora en este espacio recóndito de cuatro paredes que se llama soledad o intimidad de "urgencia" e higiene mental, que se parece más a una casa, a la Marián esencial, no a la sazonada de impaciencia o ansia como antes, no ya en verano, hablo de meses atrás, años atrás...
A pesar de a veces apretar con mayor o menor frustación las cuerdas de este destino, parece que no me agoto tan fácilmente, y me acomodo en este estado de presunta hibernación social. Lo que antes me hacía llorar en cascadas ahora me da razón a unas pocas lágrimas de un torrente efímero, pero potente; lo que antes me causaba angustia, como la soledad o la inactividad, ahora sencillamente pasa indavertido, silenciosamente, frente a mí.
Es esta una presunta hibernación social porque, aunque leves, tengo mis pequeños-necesarios-escapes-:un golpe de ironía ante la imposible comprensión auditiva de las camareras de la uni ante mi acento, un guiño de broma con los compañeros del departamento, miradas de camaredería entre los alumnos, a veces compañeros en esta línea de fuga que es aprender o viajar..., o con mi compañera Mirta, que me está enseñando mucho, y
no hablo de didáctica o materiales de lengua, sino de cómo convertir el destino propio, el de tus pasos elegidos, en una lucha hacia adelante, no una falsa huida en avance...como otras veces intenté en verano, fin de semana tras fin de semana...viajes...
El trabajo de este día a día de esta rutina adoctrinadora y domesticadora de mis instintos no es nada parecido a esos escapes infantiles de estas vacaciones u otros semejantes...se parece más al comienzo de un abismo que lleva a un posible camino o destino, plácido, rutinario, pero seguro, y tan sólo naciente, tan sólo una punta de un comienzo de un inicio de un trayecto de una vía de una ruta a un camino...
Lluvia en mitad del desierto, porque las lágrimas de ayer no sirvieron para anegarme en tristeza, sino que refrescaron nítidamente las suaves piedras que a veces se interponen en mi camino pero sin las cuales no me podría apoyar para subir o bajar en mi viaje.-
"¿PIEDRAS EN EL CAMINO? LAS GUARDO TODAS, UN DÍA CONSTRUIRÉ UN CASTILLO"
FERNANDO PESSOA.
ACORTANDO HILOS
Hilos que tejieron tantas heridas, hilos que separaron tantos años y los desvelaron en un instante como cartas de una baraja vieja y ajada, sobre esta mesa en la que nos sentamos, todos, frente a frente.
Presumo, para mal o para bien, que aprendi a sacar aquellos hilos de su escondite hace poco tiempo, y que su aprendizaje se me figuraba cansado o tedioso cuando a uno u otro lado del campo de juego-o de batalla-recibia un día más aldabonazos y una día, más pisadas graves, graves notas que iban convirtiendo la melodía en pisotadas y patadas acechándome en todas mis movimientos.
No sé si os he hablado alguna vez en este pequeño rincón de esa sensación, de ese aliento ahogado que deja seca la voz cuando quieres gritar mucho y muy hondo pero no te llega más que a un gañido ronco porque a tu alrededor aprietan bien fuerte tus cuerdas y las desafinan con un tesón fascinante. Mientras los otros ocupan su auditorio con su concierto de lamentos y lágrimas se te figura tu dolor un simple divertimento para adolescentes, el escozor de una herida aún no lamida.
Levantando tras de mí dias y años, noches y horas contadas desde atrás para adelante y desde el final hacia el comienzo; tejí hoy, voy tejiendo poco a poco, mi pequeño campamento nómada de sentimientos enterrados. Van saliendo poco a poco como hormiguitas en fila india, se escapan primero del brillo de mis ojos a mi boca, pasando por la comisura de mis labios hasta sostener debilmente, pero pertinaces, el hilo delicado de mi voz. Parece una aútentica obra de arquitectura visceral todo este sorteo, a veces magistral, otras tímido y patetico, con toda su humilde talla, a pesar de las dimensiones monumentales de aquellos que vencieron galerías y galerías de oscuridad.
Desfilan sin quererlo, pasos ligeros de mi existencia dados a veces con templanza o el aplomo del joven abigarrado e inexperto que con la misma hambre de caer emprende el camino para devorar lo desconocido.
Entonces, en ese sutil momento, me encuentro vestida de la piel del paseante nómada que, cansado de su viaje, pero seguro de su destino, observa el resultado de sus lentas pisadas.
Tras kilómetros y kilómetros de huir de sí mismo y edificar un perfecto simulacro de agonía, se encuentra finalmente con un reflejo de sí mismo en los demás. En sus gestos. En sus lágrimas, en su huella.
Entonces aparece la luz de mis gestos. Sus lágrimas. Su huella antigua.
Dejar pasar las heridas mientras se levantan de la nada del viento que las sacude y remueve como agua pasada, como un tétrico escenario de golpes, barruntos y puntapiés en la cara, en las espaldas, en la boca, en las tripas, un carrusel desvencijado de la memoria que se alza ahora delante del presente,monumento de rostro impávido después de horas callado escuchando mis diarios, en versión milimétrica, y dosis concentradas.
Somos eso, artesanos de nuestro presente, que levantamos escaleras y edificios imposibles de los mismos guijarros que nos arrojaron a la cara ayer.
Por eso cuando descanso del largo viaje, catapulto mis zapatos y mi abrigo al vacío después de la vuelta a casa, me siento con ese cansancio orgulloso de los manipuladores del barro, madera o piedra, que observan el final de la obra con esa sonrisa agridulce y victoriosa que firma el final por encima de las inclemencias y derrotas del pasado.
ATERRIZAJE
Cuando llegué mi habitación se me figuraba pequeña, como la de una especie decaja de muñecas que se hubiera independizado de su hogar de juguete y regresara extrañada al lugar donde comenzaron los hechos-y los deshechos- de su vida...-
Mi madre había "reorganizado" algunos dibujos, libros y demás ocurrencias inútiles que guardo aún no sé a qué fin, aquí y allá, pero con todo el pequeño cuarto inspiraba un ambiente de bienvenida amable, el reflejo cándido de lo que deje antes de irme, un poco de marián aquí y allá, antes de la experiencia, aún emergiendo de la estación de la inocencia.
Las dimensiones de lo pequeño me extasiaron y a la vez me perturbaron, dulcemente, en el interior de mi cuerpo y cabeza cansados: esa camita de niña pequeña, la altura de los muebles, adaptada al brazo extendido de una colegiala, esos dibujos, fotos, frases auto-ayuda repartidas aquí y allá como hojas perennemente unidas a la vegetación de los muros, las paredes desnudas como rostros vírgenes por describir...
Qué pequeña era y qué grande, qué llena me sentía en aquel momento... todo lo que yo soy cabía en aquel espacio mínimo de cuatro paredes, o al menos lo intentaba...
Los mensajes de entonces, como si quisieran aún completar el relato de sus enseñanzas, retomaban su eco en mi mirada, y recorría orgullosa los poemas, fotos o recortes que vestían años de mi infancia y adolescencia. Y hablo sólo de tres meses, pero multiplicados por los kilómetros recorridos en la distancia hacen toda una vida.
De repente comprendí que la madurez se asienta sobre la fidelidad a las raíces de uno mismo, es decir, a las raíces de su inocencia. Que sólo uno puede ser aútentico y madurar, sin heridas, si acepta y aprende a preservar lo más radical e íntimo de su pequeñez...
Cuando paseo las calles, desprendida de las miradas que imagino, las sombras que me persiguen desde lo más recóndito de mis miedos, los encuentros imposibles e imágenes que atraviesan aquellos pasos o tropiezos dados con ciega insistencia, desde fuera, desde adentro, que cada vez más rápido surgen disparados o contenidos,... cuando paseo las calles, pasada mi inquietud y alborozo del primer momento, recupero la callada pisada de Alicia en pos de las imaginarias baldosas amarillas, recobro de nuevo la inocente serenidad del colegial asustado en el primer día de colegio.
La delgada línea por la que camino, a veces, se sostiene por una firme raíz que va desde mi corazón al destino que eligan mis pasos. Ya no existen entre ellas ni aduanas ni fronteras. El límite está sólo en el tiempo, lo que decidan mis pies ya no está medido por mis temblores, sino por la solidez de las pisadas de una pequeñita mujer que va creciendo poquito a poquito, lento lento, acurrucadánse azorada en su cuerpo de veintiséis años .
RAÍCES AL CIELO, RAÍCES A LA TIERRA
raíces al viento, raíces al cielo
vía próxima_estación_saudade de Marián el 24/12/09
Mi hermano me preguntó cuando me vió, en mi regreso, qué era exactemente lo que yo escribía en mi blog, de dónde venía. Yo le dije honestamente que eran cosas que tenía que sacar de mi cabeza, sobre todo después de una fuerte "eclosión" neuronal de este verano, y que yo he ido alimentando con reflexiones, prosas poéticas, poemas de aquí de allá, de hoy y de entonces.
Hoy me he disculpado, primero, no sé a que quién, supongo al depositor de mis fracasos y hallazgos de este verano, o después quizás al viento o a el infinito silencio de los montes pelados de Plasencia; me he disculpado mil veces por no haber sabido gestionar mis sentimientos, predecirlos y hacer algo positivo, pero cuándo, cuándo el interior de la caja de música que nos movía ya estaba rota y desafinada y cada una tocaba obsesionada la misma triste canción...
Nadie comprenderá estas palabras, este sentimiento de culpabilidad y la incapacidad inexplicable de una filóloga adicta a las letras para decir lo siento o te quiero. Nadie comprenderá la amarga ternura que produce cuando sólo te queda en el esqueleto de tu alma las añoranzas de lo que no fue, del fracaso abrazado cálidamente entre mis manos a punto de caerse y romper.
Nadie estuvo allí, escucho allí, tocó allí, habló desde allí, como yo. Nadie nunca lo verá, le verá, como yo.
Desde el ojo de buey del científico pragmático, o el ilusionista de medidas efímeras para el olvido y comfort que es el psicólogo, sólo se ve mi papel de amante patética, y de inexperta caperucita roja perdida en su propio camino a casa. Es decir, se ve, poco, poquito, lo esencial, ni el comienzo de una página rasgada de un relato aún inacabado.
Desde mis ojos, aquí apoyados en la vuelta a casa, a la vez calmados y sorprendidos de las pocas convulsiones que produjo el regreso, paseo otra vez por los mismos sitios, pisoteo las sombras y luces de ayer, escondo las lágrimas al viento, grito casi reprimido un lo siento, o un qué, por qué, qué hice mal... Se rememoran cada palabra teñida de dolor, arrepentimiento, sufrimiento, como un sello de sangre mal destilada. Todo ese tesoro magullado lo guardo yo, y nadie más que yo es consciente de lo inflamable y corrosivo, y a la vez adictivo, de su atesoramiento.
Se siente latir las calles con un ritmo más lento y pausado. Los colores, los ritmos y ruidos se han difuminado y pausado sus tonos y matices en el ambiente y el ruido de las voces y vaivenes de los paseantes. Se escucha la voz, de los otros, de los amigos, de los queridos, como un eco lejano y una caricia suave cerca del oído. Se dan los pasos con el ritmo de antes pero sin la tensión agonizante del después, que será después.
En dos minutos, y tres horas de viaje, y tras tres meses, he pasado de la añoranza del recuerdo, de lo petrificado que quedó de la memoria, a salvaguardar un estado aparente de estabilidad e impasibilidad alucinantes.
Aún creo observar en este invierno blanco, tras la cortina helada que cubre los senderos, un verano dormido tras la estación del frío, una estación de calor se esconde en el invierno. Despiertan las calles que paseamos, los caminos que cruzamos, las calles que tomamos o coincidimos por azar o error; la luz, transida de ámbar, que atravesaba las hojas y la hierba, cálida, amansada, dócilmente.
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